En la guerra Irán–Estados Unidos e Israel, el ruido no define al vencedor


Augusto Álvarez
En el conflicto del Medio Oriente, el gran candidato a vencer es el Estrecho de Ormuz, que, sin disparar y desde su estratégico sitial, sigue firme y confiado en poder servir a la humanidad.
Los plazos dados al gobierno islámico por el presidente Donald Trump en nada han tambaleado la decisión del régimen persa, pese al estilo cuasi insultante del mandatario norteamericano.
Es posible que la falta de un lenguaje diplomático por parte de Estados Unidos, en lugar de aproximar una salida a la crisis, haya influido en el endurecimiento de la posición del gobierno islámico.
¿En algún momento la administración Trump creyó que el régimen de Teherán respondería con el lenguaje militar?
Mientras tanto, ante la presión de Washington para que Irán aperture el tránsito naval por el Estrecho de Ormuz, Israel habría sido golpeado en uno de sus principales centros de operaciones militares, conforme a informaciones filtradas en la capital judía.
Aunque parezca extraño, Israel luce como el orientador y guía de Donald Trump en esta guerra de Oriente Medio, donde ya el fuego iraní ha impactado equipos y vidas de estadounidenses.
Incluso se observa a una administración Trump pidiendo pausas y utilizando un lenguaje poco diplomático, que por momentos bordea lo soez.
Expertos en Estados Unidos advierten que resulta incómodo para la población observar a sus soldados llegar sin vida, tras caer en una nación en cuyo territorio cabrían hasta 70 estados del tamaño de Nueva Jersey.



