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¿Por qué permite Dios que nos pasen cosas malas?

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Mensaje 4229

 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA 

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

¿Por qué permite Dios que nos pasen cosas malas?Son muchos los que le reclaman a Dios en medio de las tragedias, ¿por qué no lo evitó?

Todos los días suceden tragedias en todas partes del mundo, la mayoría provocadas por nosotros mismos, incluyendo las naturales por el trato inmisericorde que le hemos dado al planeta, diariamente mueren miles de personas, dejando dolor y confusión en sus seres queridos.

Es cierto que cuando se produce una catástrofe natural, un accidente o un atentado con muchas víctimas, la sociedad se siente más conmovida, pareciera como si el dolor se multiplicara cuando lo sufren muchos a la vez, sin embargo, Dios es el mismo cuando se muere de cáncer a los veinte años en la cama de un hospital que cuando se fallece aplastado por un edificio que no ha soportado un temblor de tierra.

¿Permite Dios estas cosas? Sí, sin duda. Dios permite que todos vivamos y todos muramos. Él, incluso nos hizo libres y sería absurdo pensar que cuando unos ingenieros están violando las normas al construir un edificio que saben que se va a caer en el mínimo terremoto, Dios le diga al oído que no lo hagan así. Soy de los que piensa que sí nos habla a través de nuestra conciencia, pero lo ignoramos.

Dios nos ama tanto que venció a la muerte para que sea la vida quien tenga la última palabra.

“Por la Revelación (Rom 5,12; 6,23) sabemos que la muerte es la consecuencia del pecado y al que diga que eso es fundamentalismo yo le digo que no es cristiano, lo cual no quiere decir que cada vez que alguien muere en un accidente o sufre una enfermedad sea el pago a un pecado concreto (Jn 9,2). Pero el Verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros para dar su vida en la cruz, de forma que los que en Él creen no mueran para siempre, sino que tengan vida eterna. Y en esa fe los cristianos vivimos y soportamos los sufrimientos y la muerte que nos rodea. Sabemos que habrá un día en que Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo habrá pasado (Ap 21,4).”

Rebelarse contra Dios en estos momentos de dolor no es más que falta de fe y confianza en el Señor, de conocimiento de la Palabra de Dios. “En el capítulo 16 del libro del Apocalipsis vemos representada a esa parte de la humanidad rebelde que brama contra el Creador. Como cristianos no podemos caer en la tentación de unirnos a los que acusan a Dios cuando mueren inocentes. Ni siquiera cuando esas muertes no son atribuibles a la maldad humana. En nuestras manos tenemos la herramienta de la oración y la capacidad de ayudar a los que sufren, ofreciéndoles algo mucho más valioso que la asistencia a sus necesidades materiales. El cristiano lleva consuelo al afligido. Lleva la palabra de Dios allá donde la muerte parece reinar para que todos puedan acogerse a ella y así encontrar respuesta a su dolor, esperanza y vida.”

Siempre he dicho que todo lo que sucede obra para bien y tiene una razón de ser, un simple ejemplo es ver como “las mismas placas tectónicas que matan a seres humanos (en terremotos) es necesaria para la regulación de los suelos y las temperaturas superficiales necesarias para la existencia humana.”

“Los mismos sistemas meteorológicos que crean tornados que matan a los seres humanos también crean tormentas eléctricas que proporcionan a nuestro medio ambiente el agua necesaria para la existencia humana.” 

“Dios puede permitir algún mal natural porque desafía a la gente a pensar en Él por primera vez. Para muchas personas, las primeras oraciones o pensamientos de Dios vinieron como resultado de alguna tragedia. Cuando nuestras vidas actuales están en peligro o en cuestión, nos encontramos pensando en la posibilidad de una vida futura. Si una vida futura eterna es una realidad, Dios puede usar el sufrimiento temporal de esta vida para enfocar nuestros pensamientos y deseos en la eternidad.”

No cuestionemos a Dios, a alguien que perdió su hijo le decía, “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,23-24). Precisamente entonces, en la prueba y en la soledad, mientras muere la semilla, es el momento en que brota la vida, para dar fruto maduro en su momento.

¿Por qué te sucede lo que te está aconteciendo hoy? No lo sabemos, pero un día verás el bien escondido que hay tras esa situación. Víctor Martinez te invita a leer nuestro libro “Soltar con Amor” y le encontrarás sentido a la partida de nuestros seres queridos, aun sea para nosotros a destiempo.

Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Leidy Rodriguez.

Hasta la próxima.

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