De SISALRIL a SENASA: que se investigue

Por Augusto Álvarez
El actual titular de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) debería, por prudencia institucional, cuidarse en salud.
Sectores de la oposición política aseguran manejar cifras y versiones que apuntan a posibles irregularidades en esa entidad anteriores a la gestión actual, las cuales —según afirman— desprenden preocupantes “malos olores”.
Entre los señalamientos que circulan, se menciona que en el área de Relaciones Públicas del ente regulador, un empleado habría experimentado un rápido e inexplicable crecimiento patrimonial, presuntamente adquiriendo cabañas en Jarabacoa y apartamentos en el Distrito Nacional.
Estas versiones, insistimos, forman parte de comentarios y denuncias no esclarecidas, pero que merecen atención.
También se comenta que estas supuestas prácticas se habrían iniciado en SISALRIL antes de trasladarse a SENASA, lo que refuerza la percepción de que una auditoría profunda podría contribuir a despejar dudas y fortalecer la transparencia institucional.
Por todo lo anterior, consideramos saludable y necesario que el economista Miguel Ceara Hatton tenga la valentía política de solicitar una auditoría a la gestión anterior, como gesto de compromiso con la ética pública.
Las instituciones se fortalecen cuando se investiga, no cuando se ignora. La pregunta sigue en el aire: ¿ya se solicitó esa auditoría en SISALRIL?



