Agricultura podrida

Hay que hacer un saneamiento profundo en el Ministerio de Agricultura y sacar las alimañas y ratas que se han instalado allí, impulsadas por un sector oscuro y tenebroso que se mueve a lo interno del PRM.

Conozco bien las diabluras e indelicadezas de Limber Cruz durante más de cinco desastrosos años al frente de ese ministerio, acompañado de “forajidos” y “vivos” negociantes, amparados en sombrillas politiqueras.
Cuando se haga un inventario serio y una radiografía real del sector agrícola de la República Dominicana, la gestión de Limber Cruz y su padrino Hipólito Mejía dejará al país atónito por las diabluras y los crímenes cometidos contra la producción nacional.
Hoy, las oficinas de Agricultura están prácticamente cerradas en todo el país. Encontrar un agrónomo en la República Dominicana es como sacarse el Lotto: son especies en extinción. No hay técnicos en el campo.
Ese comerciante, subalterno de ese hiperactivo exmandatario, ha causado daños irreparables al campo dominicano.

Y, con muy honrosas excepciones, es difícil encontrar un técnico o funcionario serio y capaz integrado a esa gestión nefasta de cinco años.
Un desastre total: corrupción y charlatanería.
El PEPCA y la Procuraduría General de la República tienen casos pendientes allí.
Ojalá el nuevo titular, ing. agrónomo Francisco Oliverio Espaillat, ordene una auditoría profunda al Ministerio de Agricultura, y que rueden cabezas y muchos terminen en Najayo o Las Parras.



