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Bienaventurados los humildes y sencillos

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Mensaje 4293

 

 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA 

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

Bienaventurados los humildes y sencillosEs el sermón de las montañas predicado por Jesús el que nos trazará las pautas para ser bienvenidos en el reino de los cielos.

La opción preferencial de Dios por el pobre y el humilde, resalta en las lecturas de hoy.

Con la profecía de Sofonías 2, vemos con claridad cómo la primera lectura se ha seleccionado para anticipar ya de alguna manera, desde el AT (en el siglo VII A.C.)  la enseñanza de Jesús en el evangelio: esta vez es la predilección de Dios por los pobres y humildes, nos manda a buscar al Señor de los humildes y a cumplir sus mandatos, a ser justos y comportarnos con moderación, a no cometer maldades ni hablar mentiras.

Desde el inicio de los tiempos siempre han existido personas más débiles y desprotegidas en el mundo, personas oprimidas, hambrientas, cautivas, ciegas, los que se doblan, los peregrinos, los justos, los huérfanos y viudas, son estos los que gozan de la protección de Dios, razón por la que el Salmo 145, nos dice: “Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Aparece luego 1Corintios 1, elogiando la humildad, y llamando la atención a la tendencia de sentirnos superiores a los demás y actuar con orgullo. Nos narra como Dios elige a la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. Esto para dar una lección a los poderosos.

Llega Jesús con su primer gran discurso, “la carta magna del cristianismo”, el sermón de la montaña que vemos en (Mateo 5), con las bienaventuranzas.

Víctor Martinez te recuerda, que, ser pobre en espíritu significa reconocer humildemente que no posees ningún valor propio para Dios, al estar afectado por el pecado. Implica depender totalmente de Él, renunciando a la soberbia y el orgullo. Es admitir que todo lo verdadero y significativo proviene de la conciencia divina, no de nuestras capacidades. Este estado es el primer paso en el camino espiritual, abierto a la gracia y la transformación interior.

Decídete a renunciar a la soberbia, al orgullo, al pecado y entregar tu vida a Dios.

Es Matilde Farach quien nos invita hoy a caminar junto a Jesús con humildad, al apoyarnos en nuestras predicas dominicales.

Hasta la próxima.

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