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Invoquemos al Espíritu Santo

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Mensaje 4298

 

  AYUDAME A SALVAR UNA VIDA  

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

Invoquemos al Espíritu Santo

Nuevo día, martes 27 de enero, me despierto con nostalgia en mi corazón, me siento a leer mi Biblia y Corán, invoco al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, a Allah y pido la presencia de la Virgen Santísima a mi lado.

Víctor Martínez, se siente triste, derrama lágrimas y siente angustia en su corazón, me doy cuenta de que no es mi dolor, es dolor ajeno, de muchos otros, me dispongo a intensificar mis oraciones, a pedir protección para todos, empieza el llamado de la mezquita de enfrente, sintonizo con el cántico, leo, medito, oro, reflexiono, interiorizo, pienso, pido y es cuando siento la presencia del Espíritu Santo indicándome enviar estas oraciones a todos ustedes para invocarlo:

“Amado Espíritu Santo, hoy me presento ante Ti con el corazón abierto y dispuesto a recibir tu presencia. Gracias por el regalo de este nuevo día, por la oportunidad de despertar con aliento y por la certeza de que, pase lo que pase, Tú estarás conmigo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo de mi alma, divina luz y enriquéceme.

Te suplico, Espíritu Santo, que derrames sobre mí una unción poderosa de milagros, que intervengas en esta situación que me angustia, que toques lo imposible y lo transformes con tu gloria. Tú sabes lo que necesito, lo que me duele, lo que me falta. Tú conoces mis lágrimas, mis luchas, mis oraciones en silencio.

Amado Espíritu Santo, sabes que tu presencia en mí trae ánimo a mi corazón. Gracias porque tú no me abandonas. Sigue cubriéndome con tu presencia tan reconfortante para que yo continúe viviendo cada día con paz y confianza firme en mi Señor. Amén”.

Ustedes duermen, pero reenvío, pidiendo a Dios tocar corazones y obrar en la vida de todo el que lea la oración, hoy de igual manera pido bendecir a todo el que escuche este mensaje e invoque al Espíritu Santo con fe y la seguridad de que le está escuchando.

Termino convencido de que, “ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí. Mi vida en este mundo consiste en creer en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.” Tal como lo dice Gálatas 2.

Y como Dios sí ve, escucha, siente lo que nadie ve, Él si sabe cuáles son los corazones necesitados de la presencia de Su Espíritu Santo, yo, aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Mónica Varela.

Hasta la próxima.

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