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Radiografía del Congreso de RD

 

  Cámara de Senadores y Diputados  

Ante los cuestionamientos y la frustración del pueblo, que vota cada cuatro años por unos representantes que no representan más que sus espurios y particulares intereses, el soberano —el que elige y decide— siente frustración y engaño.

Entre escándalos de todo tipo, cuestionamientos morales, líos de drogas, lavados, tráficos de todo tipo, violaciones y complicidades, la situación resulta alarmante.

Es una vergüenza presentarse como diputado o senador en RD; esa gente está marcadas y cuestionadas.

Han desvirtuado y desnaturalizado su misión de contrapeso: hacer leyes, representar y vigilar la marcha del Gobierno.

Aprueban leyes y contratos sin leerlos; aplican mayorías estúpidas. Los partidos sacan mayorías y esos números los usan no en favor de la mayoría que los eligió. Son verdugos que aplastan los deseos y aspiraciones del pueblo, que demanda cambios.

Hagan una comparación entre el origen de las cámaras legislativas, su sagrada misión y la degradación moral en que vivimos en República Dominicana, así como el quiebre institucional.

Radiografía del Congreso de RD

La historia

Las cámaras legislativas, surgidas de los consejos consultivos medievales —como el Parlamento de Inglaterra— evolucionaron hasta convertirse en parlamentos modernos y hoy constituyen el pilar del Poder Legislativo en las democracias.

Su misión esencial es representar la voluntad popular mediante la elaboración y modificación de leyes, la aprobación del presupuesto y la fiscalización del gobierno, garantizando el equilibrio de poderes, el Estado de Derecho y la democracia.

Históricamente, el sistema bicameral se consolidó para equilibrar la representación ciudadana (Cámara Baja o de Diputados) con la representación territorial o institucional (Senado o Cámara Alta). En la República Dominicana, desde 1844 la Constitución estableció un Congreso bicameral —hoy Senado y Cámara de Diputados— para asegurar ese balance entre lo provincial y lo nacional.

En los sistemas modernos, ambas cámaras integran el Congreso Nacional o Asamblea Nacional, fortaleciendo el sistema de pesos y contrapesos y el control democrático del Poder Ejecutivo.

Hay que resaltar que esta degradación institucional se ha extendido por gran parte de América Latina, desde México hasta Venezuela, donde numerosos congresos enfrentan graves cuestionamientos éticos y de credibilidad, generando vergüenza, indignación y desconfianza en amplios sectores de la ciudadanía.

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