¡A cambiar la justicia en RD!

La República Dominicana se encuentra en una encrucijada institucional de máxima gravedad. El sistema de justicia, pilar fundamental de cualquier democracia, ha sido secuestrado por una mafia polÃtica en complicidad con grupos empresariales bien conocidos.
Estos sectores se han adueñado de la aplicación de la ley, convirtiéndola en un traje a la medida para proteger sus intereses y asegurar la impunidad.
El CNM: ¿Reparto o justicia?
En las próximas semanas, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), encabezado por el presidente de la República y compuesto por representantes del Congreso y la Judicatura, deberá convocar para designar a los nuevos jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ).
La mayorÃa de sus actuales integrantes, incluyendo a su titular, han cumplido el mandato por el que fueron escogidos.
Es imperativo denunciar la gestión de Henry Molina, cuya llegada a la presidencia de la SCJ fue una groserÃa institucional. Pasar de ser coordinador de campaña del PLD en San Cristóbal y miembro de su Comité Central a dirigir la justicia dominicana es la prueba fehaciente de cómo se reparte el poder judicial como si fuera un botÃn polÃtico.
Este deterioro de la función judicial solo ha servido para garantizar que los grandes culpables nunca enfrenten las consecuencias de sus actos.
El pacto de los «dueños del paÃs»
El escenario que se vislumbra es el de siempre: un «show» donde los tres principales partidos y sus jefes —Leonel Fernández, Hipólito MejÃa, Danilo Medina—, junto al presidente Luis Abinader y las élites económicas, mueven sus fichas. Colocan a sus «delfines» en las altas cortes, no por su capacidad, sino por su lealtad sumisa, creando un escudo protector para los intereses subalternos de estos grupos.
La exigencia de un cambio real
El pueblo dominicano ya no tolera más simulacros. Para rescatar la justicia se requieren magistrados con independencia absoluta de los grupos de poder mencionados, ejercicio profesional dilatado y honestidad comprobada.
Es importante destacar que en la República Dominicana existen jueces activos y retirados probos y aptos, con trayectorias intachables y posiciones claras sobre la crisis institucional, que están plenamente capacitados para asumir la presidencia de la SCJ.
Estos profesionales son la verdadera garantÃa de una justicia que responda a la Constitución y no a los pactos de aposento. El CNM tiene la oportunidad de rectificar, pero, si opta por repetir el mismo reparto de influencias, estará sentenciando al paÃs a un estado de injusticia permanente.
¡Basta de repartirse la justicia! El cambio debe empezar por limpiar la Suprema Corte de los tentáculos de la mafia polÃtica y empresarial.



