Hágase tu voluntad, así como en el cielo, también en la tierra

Mensaje 4693
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Jesús nunca dijo: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, el lo que dijo fue: “Hágase tu voluntad, así como en el cielo, también en la tierra”, “Nehwey sebyanach aykanna d’bashmaya aph b’ar’a”.
A primera vista pareciera un simple cambio de palabras, pero ¿por qué este orden importa tanto?, Jesús establece el orden original en una dirección clara, del cielo hacia la tierra, el cielo es el origen, la tierra es el destino, esta inversión que hacemos al rezar, borra la jerarquía espiritual que Jesús enseñaba, primero la realidad perfecta del cielo, dicta la voluntad de Dios y luego esa voluntad se manifiesta y toma forma aquí en nuestro mundo, piénsalo cuando decimos en la tierra como en el cielo, ponemos primero lo terrenal, nuestro problemas, nuestras necesidades y nuestra perspectiva limitada, pero Jesús establece una dirección clara, del cielo hacia la tierra, primero viene la perfección del cielo y luego se pide que esa perfección se manifieste aquí abajo, Jesús nos pide traer esa perfección celestial a la tierra, a tu vida y a tus decisiones más dolorosas, así el plan de Dios se forja en la eternidad del cielo para luego cumplirse en el tiempo de la tierra.
El orden importa y mucho, ahora que entendemos la dirección correcta podemos sumergirnos en el corazón de esta petición, decir hágase tu voluntad, es quizás la oración más valiente y difícil que un ser humano puede pronunciar, es un acto de rendición total, significa aceptar el plan de Dios, incluso cuando no lo entendemos, significa mirar nuestras propias ambiciones, nuestros propios miedos y nuestros deseos y decir con honestidad no se haga mi voluntad.
Un bello ejemplo nos lo dio Jesús cuando estaba en el huerto de Getsemani, enfrentando la agonía de la cruz, oró diciendo: “Papá si quieres pasa de mí esta copa, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”, en ese momento el cielo y la tierra se alinearon en su obediencia, esta rendición la vemos en las vidas de quienes confiaron, pensemos en José, traicionado por sus hermanos, vendido como esclavo, acusado falsamente y encarcelado, su vida era una cadena de injusticias, pero cada eslabón de sufrimiento fue usado por Dios para convertirlo en el instrumento que salvaría a su familia y a toda una nación del hambre, la voluntad de Dios no siempre tiene sentido en el momento, golpeado y encarcelado en múltiples ocasiones desde una fría celda en Roma podría haberse resignado a su suerte, sin embargo, se rindió a la voluntad de Dios y escribió las cartas que han edificado a la Iglesia durante dos milenios, por eso, orar, “hágase tu voluntad” es la declaración de fe más poderosa que existe, es mirar a Dios y decirle: “Señor aunque no entienda el camino por el que me llevas, confío plenamente en el destino que has preparado para mí”, rezar esta frase no es fácil quizás es la parte más difícil del Padre Nuestro, porque significa soltar el control de nuestra vida, aceptar que nosotros no sabemos más que Dios y confiar de forma absoluta y activa en el Señor, es la declaración de fe más poderosa que existe y cuando la dices de corazón y en verdad intentas vivirla, todo cambia, por eso los discípulos de Jesús podían sonreír con paz, mientras los llevaban a morir frente a los leones, cantando alabanzas a Dios en las cárceles.
Víctor Martinez te recuerda que, cuando pones tu voluntad de acuerdo con la de Dios, los problemas de este mundo ya no pueden destruirte, cuando hagas el Padre Nuestro recuérdalo.
“Papá Nuestro, que estás en los cielos, sea santificado tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, así como en el cielo, también en la tierra”.
¿Por qué no te haces el propósito a partir de hoy de actuar y comportarte según la voluntad de Dios?
Esta reflexión inspirada por el Espíritu Santo está llegando a ti gracias al apoyo recibido por la hermana Dulce Gatón, bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



