
Mensaje 4695
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
“Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, “Washboq Ian hawbayn, aykanna d’ap hnakhan shbaqan I’hayyabayn”, este verso, mal traducido, esconde dos grandes errores que contamina todo el mensaje, Jesús utiliza la palabra “hawbayn”, que en arameo significa deudas, no ofensas, una ofensa es un insulto, algo que hiere tus sentimientos, pero una deuda es algo que debes, una cuenta pendiente, al pecar no solo ofendemos a Dios, generamos una deuda espiritual con Él, una que no podemos pagar, así que no pedimos perdón por una simple ofensa, pedimos la cancelación de una deuda impagable, pero la revelación más profunda no está ahí, el verdadero secreto, el que lo cambia todo se esconde en el verbo.
El verbo shuakan lo traducimos como perdonar, es correcto pero incompleto, en arameo shvak, no solo significa perdonar, su significado principal es liberar, soltar, dejar ir, cuando haces el Padre Nuestro no estás diciendo solamente Dios, olvida mi error, estas declarando algo mucho más poderoso: “Papá libérame de esta deuda”, suelta las cadenas de la culpa que me ata, deshaz el nudo espiritual que me impide avanzar, es una petición de liberación total, piénsalo cuando alguien te debe algo, no solo ocupas tu mente con eso, cargas un peso, una cadena invisible que te ata a esa persona, el rencor es una prisión donde tu eres el carcelero y el prisionero, cuando perdonas al que te ha herido, estas declarando, la deuda que tenías conmigo queda saldada, te libero de mi juicio, suelto mi rencor y rompo la cadena que me ataba a tu error, estoy liberando al otro para ser liberado yo mismo.
“Cancela las deudas emocionales cada día, antes de que generen intereses de amargura en tu alma”, decía Pablo, Jesús dice que el perdón que Dios te da y el perdón que tu das a otros, están conectados, como si fueran la misma deuda. Para poder recibir el perdón de Dios tú tienes que perdonar a los demás.
Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, es la traducción correcta.
“Papá Nuestro, que estás en los cielos, sea santificado tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, así como en el cielo, también en la tierra.
Danos el pan de nuestra necesidad de hoy, perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
Víctor Martinez te invita a continuar con nuestros ejercicios espirituales de la caminata.
Esta reflexión inspirada por el Espíritu Santo está llegando a ti gracias al apoyo recibido por el hermano Roberto Escoto, bendícelo, Señor.
Hasta la próxima.



