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Sea santificado tu nombre

 

Mensaje 4689

 

  AYUDAME A SALVAR UNA VIDA  

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

REFLEXIONESHoy hablaremos del tercer error del Padre Nuestro, “Santificado sea tu nombre”, “Nethqadash shmakh”, es una frase poderosa que hemos repetido por dos mil años, millones de voces, pero hemos perdido el matiz, la pronunciación correcta es “Sea Santificado Tu Nombre”, la diferencia es que, no somos nosotros quienes santificamos a Dios, es Él quien se revela como santo entre nosotros, la traducción es sutilmente diferente, pero lo cambia todo, no es que nosotros santifiquemos su nombre, es que su nombre se nos muestra santo, no es un deseo que nosotros cumplimos, es una declaración de lo que él hace, no dice “Padre ayúdame a santificarte”, dice “Papá revela cuan santo eres a través de nosotros”, no somos nosotros quienes hacemos santo a Dios, Él ya lo es, la petición es que su santidad se haga visible en el mundo a través de su pueblo.

Cuando oramos, no pretendemos hacer santo a Dios, sino debemos pedir que su santidad se manifieste en el mundo, que su nombre, su esencia, su carácter brille ante las naciones, Dios mismo actúa y nosotros somos sus testigos, no son nuestras las obras que hacemos, son suyas.

Lo más impactante es cómo el profeta Ezequiel 36:23 lo había anunciado siglos antes diciendo en nombre de Dios: “Y mostraré la santidad de mi gran nombre… y las naciones sabrán que yo soy el Señor… cuando sea santificado en ustedes ante sus ojos”.

La oración de Jesús es el cumplimiento de esa profecía, pero ¿por qué es tan importante el nombre?, porque en la cultura hebrea el nombre es la misma esencia de la persona, el nombre de Dios representa su Ser, su Autoridad, su Gloria.

Cuando Moisés pregunto en la salsa ardiente ¿Quién eres? Dios le reveló su esencia “Yo Soy el que Soy”, su nombre es su misma existencia, es poder, es refugio, por ejemplo un escriba judío al copiar las escrituras se preparaba para su tarea, escribía con cuidado cada palabra pero cuando llegaba el momento de escribir el nombre sagrado de Dios, se levantaba, se lavaba ceremonialmente las manos y el cuerpo, tomaba una pluma nueva y con la máxima concentración trazaba el nombre sagrado, ese era el respeto por su nombre, hoy el mundo usa el nombre de Dios en vano, como una muletilla o exclamación vacía, incluso lo ignoran o lo desprecian, pero los discípulos de Jesús somos llamados a otra cosa, y cada acto de justicia, cada palabra de verdad, cada gesto de amor, santifica su nombre en la tierra.

Es, por tanto, lo correcto: “Papá nuestro, que estás en los cielos, sea santificado tu nombre”.

Junto a la Virgen María, la Madre de Dios, damos el tercer paso, el destino final, el tercer punto del mapa es nuestro destino y para eso decimos, venga tu reino, esto es pedir con urgencia que la manera de gobernar de Dios, llena de paz, justicia y orden se haga realidad ahora mismo en tu corazón, en tu familia, en tu trabajo, estas invitando al Rey a que tome el control de tu vida hoy, no en un futuro lejano, pero para que ese reino llegue necesitas seguir la brújula correcta.

Pide en tu corazón: Señor yo quiero que tu seas quien gobiernes mi vida, quien tengas el control, necesito que reines en mi interior, cámbiame, Papá, lléname de tu amor y de tu presencia, pon en mis manos la brújula correcta que guie mis pasos.

Siempre hay algo que nos daña, que nos aleja de Jesús, que no nos permite gozar de la Gracia otorgada por Dios, hoy es el día de decir RENUNCIO, NO MÁS…, debes abstenerte a partir de hoy y por siempre, de esa situación que te resulta incontrolable, con la ayuda de Dios tu sí puedes, ese perdón que tienes que dar, ese vicio que tienes que dejar, esa actitud que tienes que cambiar, esos placeres a los que debes renunciar, ese supuesto amor que te hace pecar, solo tú lo sabes, la renuncia te hará más fuerte, te dará más sabiduría, te acercará más a Dios, te otorgará la capacidad de poder ver a Dios, escucharlo y recibirlo en tu corazón.

Hoy nos toca leer el capítulo 21, “María estrella de la esperanza”.

Gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Marilyn Dietsch este mensaje ha llegado hoy hasta todos ustedes, bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

Víctor Martinez, estará orando por ti, durante todo el día.

Dios te bendiga.

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