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“Y líbranos del maligno. Amén”

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Mensaje 4699

 

  AYUDAME A SALVAR UNA VIDA  

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasislsiniz?

REFLEXIONESDespués de escuchar la prédica del pasado domingo y el salmo del lunes, hoy continuamos con el Padre Nuestro.

“Ela patzan min bisha”, nos decía Jesús en arameo, bisha se refiere al maligno, al malvado, un ser real que nos quiere hacer daño, Jesús no dijo, líbranos del mal, él dijo: “líbranos del maligno” y esta diferencia es vital porque el mal para Jesús no era una simple idea o una desgracia, era una fuerza personal y activa, un enemigo que busca devorarnos, nos estaba enseñando a pedir ser rescatados de una entidad personal y activa, satanás, el enemigo, y la traducción moderna suaviza la realidad de la oración refiriéndose solo al mal, de forma generalizada.

Esta petición se conecta directamente con la anterior, no nos dejes caer en la prueba, es la oración de quien se sabe débil y reconoce que por sí mismo, podría caer, es la misma oración de Jesús en Getsemani, cuando se entregó a la voluntad del Padre sabiendo lo que le esperaba, no era cobardía era una confianza radical.

Libranos del mal, es vago, pero líbranos del maligno es un grito de auxilio directo, Jesús habla de un adversario real que acusa, que tienta y que busca destruir, pero ¿Cómo nos liberamos, es algo que hacemos nosotros?

Aquí entra otro detalle fascinante, el verbo que usa en el original patzan, no significa simplemente apartar, implica un rescate, una ruptura violenta, una liberación inmediata y poderosa.

El pueblo de Israel vivió esta verdad de forma literal frente al mar rojo, estaban atrapados, con el ejército del Faraón a sus espaldas, no tenían a donde huir, su salvación no vino de un plan inteligente que ellos hicieron, vino de una promesa de Dios: “no teman, estén firmes y vean la salvación que el Señor hará hoy por ustedes, el Señor peleará por ustedes, y ustedes estarán tranquilos”, ellos no pelearon, solo tuvieron que pedir ayuda a Dios y confiar, por eso oramos, líbranos del maligno.

Hay batallas que no vemos, pero existen, son luchas espirituales y no podemos ganar esas batallas solos, nuestra parte no es la fuerza sino la fe para pedir ayuda, Jesús mismo nos lo enseñó, no le dijo a su amigo Pedro, ten cuidado que vas a tener problemas, fue mucho más claro y le advirtió, satanás ha pedido permiso para zarandearte como trigo, con mucha fuerza para romperte, el enemigo quiere sacudirte hasta que tu fe se rompa, pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle, Jesús vio al enemigo y pidió ayuda al cielo, y aquí está la clave de todo, la liberación del maligno, no es algo que logramos por ser más fuertes o más listos, es un regalo que recibimos y lo recibimos cuando dejamos de pelear por nuestras propias fuerzas, y le pedimos ayuda a aquel que ya ganó la batalla, como dice la Biblia, “clama a mí en el día de la angustia, yo te libraré y tú me honrarás”, (Salmo 50), esta última petición es la declaración más humilde y más poderosa, somos débiles, el enemigo es real, pero nuestro Dios es el libertador.

Víctor Martinez tiene para ti un último secreto por revelar, acerca del Padre Nuestro y lo veremos mañana en nuestra última reflexión.

“Papá Nuestro, que estás en los cielos, sea santificado tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, así como en el cielo, también en la tierra.

Danos el pan de nuestra necesidad de hoy, perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, no nos introduzcas en la prueba. Y líbranos del maligno. Amén”.

Continuamos con nuestros ejercicios espirituales de la semana.

Esta reflexión inspirada por el Espíritu Santo está llegando a ti gracias al apoyo recibido por la hermana Janett Núñez, bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

 

 

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