Justicia selectiva: entre el poder y la impunidad

La justicia dominicana parece aplicarse solo a los pobres, a quienes no tienen recursos ni poder político.
Hemos comprobado, en múltiples ocasiones, que jueces y fiscales responden a intereses políticos o económicos, lo que debilita la confianza en el sistema judicial.
Se descargó al señor Rondón y a sus allegados, quienes estaban acusados de desfalcar al Estado con miles de millones de pesos.
Por otro lado, la joven Yailin fue detenida junto a varios acompañantes, a quienes se les ocuparon dos pistolas, una de ellas limada, y posteriormente fue puesta en libertad. No se investigó si esas armas estaban implicadas en crímenes o asaltos.
Mientras tanto, en las cárceles dominicanas hay cientos de ciudadanos detenidos por la posesión de una sola arma, cumpliendo en muchos casos varios años de prisión preventiva.
La pregunta es: ¿cuál fue la razón para su descargo? Cualquiera que sea la respuesta, debemos tener claro que este tipo de decisiones no se aplica por igual a todos los ciudadanos. Algunos hacen lo que les da la gana y no pasa nada.
Qué pena y qué dolor sentimos cuando hablamos de Estado de derecho, mientras enfrentamos una justicia con fallas tan evidentes.
De seguir así, llegará el momento en que no se podrá condenar a nadie por porte ilegal de armas de fuego.
Y, por si acaso, alguien conoce los nombres de los jueces y fiscales de este “mercadito”.



