¡Waooo! Faride, en el sótano de la valoración del gabinete
Y Yeni Berenice transita por el mismo camino, con casos emblemáticos al borde de extinguirse

Buenos días…
Estamos de luto cívico. La República Dominicana ha perdido a uno de sus hombres más brillantes: Ramón Alburquerque. Una reserva moral e intelectual del país, que debió ocupar un lugar estelar en el gobierno del PRM, su propio partido.
Sin embargo, el presidente Luis Abinader prefirió marginarlo, dejarlo fuera de su equipo. Y esto, en nada benefició al país. El resultado está a la vista: casi cinco años y medio de gestión con muy poco que exhibir.
No hay duda: el ingeniero Alburquerque, con su capacidad técnica y visión estratégica, habría dado prestigio y resultados concretos al gobierno, especialmente en el sector energético, hoy convertido en un verdadero desastre nacional. Se desperdició talento. Se impuso la soberbia.
Y ya que hablamos de desastre, una firma encuestadora acaba de revelar lo que el país comenta en voz alta: Faride Raful (Interior y Policía), Roberto Álvarez (Cancillería), Celso Marranzini (CUED) y Milton Morrison (INTRANT) figuran entre los funcionarios peor valorados del gobierno. El sondeo no hizo más que confirmar lo evidente.
Pero la lista está incompleta. Faltó incluir al director de la Policía Nacional, Ramón Antonio Guzmán Peralta, cuyo paso por la DIGESETT fue caótico y cuya gestión policial ha sido todavía peor. Los resultados están en las calles: inseguridad, ejecuciones, abuso y desorden.
Y ahora, ¡cógelo picante! A esta lista negra hay que agregar —sin rodeos— a la procuradora general Yeni Berenice Reynoso, cuya gestión al frente del Ministerio Público ha sido, simple y llanamente, una vergüenza institucional. Y aquí van las razones.
¡Atención, país! Ojo, mucho ojo. El año inicia con una alarma roja en la justicia penal. Varios casos emblemáticos están camino a la extinción procesal, al agotarse el plazo de tres años que establece la ley vigente. El nuevo Código Procesal Penal no es retroactivo, y los cinco años solo aplican a hechos posteriores a su entrada en vigencia. Traducción: impunidad en cámara lenta.
Esto representa una derrota aplastante de la política criminal de Yeni Berenice Reynoso. El peor cierre posible para una procuradora de la que destacados juristas afirman, sin anestesia, que “no ha servido para nada”. Duro, pero real.
Y no es todo. Voces autorizadas del ámbito jurídico sostienen que su gestión se ha basado más en teatro mediático que en justicia real: reputaciones destruidas, titulares estridentes, periodistas alineados, delatores premiados a conveniencia… y, al final, impunidad para los verdaderos peces gordos. Anótenlo. Guárdenlo. No se les olvide.
Como dice el pueblo: dejando a los grandes sueltos y apedreando a los chiquitos. Esa ha sido la base de su gestión, su estilo.
La otrora “dama de hierro” sufrió una metamorfosis peligrosa. Hoy, lejos de fortalecer la justicia, la ha debilitado. Juristas coinciden en que Yeni Berenice sepultó la credibilidad del Ministerio Público, guiada por el show, no por el debido proceso.
Dicen quienes conocen esos menesteres que pasó de fiscal combativa a instrumento político, obsesionada con permanecer cuatro años en un cargo que —hasta ahora— le ha quedado demasiado grande. Un fracaso colosal.
Un jurista, que bien podría haber sido su maestro, fue lapidario: “Su fracaso como procuradora es mayor que el fraude electoral de 1994, cuando le arrebataron el triunfo a José Francisco Peña Gómez”. Palabras mayores. Y el PRM debería recordarlas.
Desde la oposición se señala algo aún más grave: la conversión de una fiscal formada bajo el PLD en una procuradora del PRM, persecutora selectiva, apoyada en confesiones premiadas frágiles, presiones judiciales, prisión preventiva abusiva y un linchamiento mediático que destroza familias. ¡Ay, Dios!
Y ahora, ¡atención, país!
Caso Jet Set:
236 muertos.
189 heridos.
537 huérfanos.
¿Y para Yeni Berenice eso no ameritó prisión preventiva de 18 meses?
Tampoco hubo delatores premiados. Ni empleados “arrepentidos”. Ni ruedas de prensa. Ni escándalo mediático.
Al contrario: protección descarada a los dueños del establecimiento, bajo la sombra del poder, con el abogado del presidente Luis Abinader, el doctor Jorge Luis Polanco, moviendo fichas, asistido por Miguel Valerio Jiminián.
Así no.
Así no funciona la justicia.
Demasiado Dios lo ve… y el país también.
¿Aquí funcionó la Constitución?
¿O solo para algunos?
Porque en todos los demás casos fue: primero prisión, después investigación.
Aquí (caso Jet Set) fue al revés: tranquilo todo… y luego veremos.
Así no.
Así no se construye justicia.



