¡Oh, vecino! ¿Ese moreno no me recuerda a Barbecue? ¿Será él?

Por Augusto Álvarez
Entre los vecinos de Piantini circula, cada vez con más insistencia, la creencia de que han visto en esa zona, de cuando en cuando, a Jimmy Chérizier, alias Barbecue, el temido líder de pandillas haitiano.
Desde la semana pasada, la posible presencia del conocido pandillero inquieta a los residentes de esa céntrica barriada. Con temor evidente, cuchichean entre ellos y se quejan del silencio policial, de la Seguridad Nacional y de la ausencia de una versión oficial frente a lo que ya muchos describen como un secreto a voces.
Cualquier rumor que amerite ser investigado —más aún si roza temas de seguridad y soberanía nacional— debería ser prioridad para las autoridades.
Alguna explicación tendrían que ofrecer los organismos competentes, ya sea para confirmar o desmentir la presencia de Barbecue en territorio dominicano y, concretamente, en el sector de Piantini.
Es cierto que la presencia militar en la frontera común es visible y apreciable. Sin embargo, no puede ignorarse que cuerpos de mujeres violadas y asesinadas fueron trasladados desde algún punto del territorio haitiano hasta el río Macasías, en Elías Piña, donde supuestamente fueron vistos bajo el agua por una patrulla actuante.
La pregunta es inevitable: ¿cómo se produjo ese traslado sin que la guardia fronteriza lo advirtiera?
Si resultara cierta la presencia de Jimmy Chérizier, alias Barbecue, en Piantini, correspondería a la Seguridad Nacional y a los organismos responsables de la protección fronteriza investigar a fondo las rutas y dinámicas de trasiego.
Una mirada al pasado reciente obliga a formular otra pregunta incómoda: ¿de dónde salieron las armas y los mercenarios implicados en el magnicidio del presidente Jovenel Moïse sin que fueran detectados por los sistemas de seguridad?
Si continúa creciendo entre los residentes de Piantini la versión de haber visto a Barbecue en el sector, el deber del Estado no es negar, sino investigar con seriedad y transparencia, sobre todo conociendo el histórico trasiego irregular en la frontera.
Y, finalmente, sería importante establecer si, en alguno de sus viajes a la República Dominicana, el líder pandillero haitiano hizo contacto con oficiales de alto rango de la Policía Nacional para adquirir municiones dentro de esa institución.



