Preocupación y desesperación en Comatillo ante nuevos robos
Por Margarita de la Rosa
COMATILLO, Bayaguana, R.D.
A pesar de los operativos anunciados por las autoridades para frenar la ola de atracos en el municipio de Bayaguana, residentes de la comunidad de Comatillo denuncian que los robos continúan y que la población vive en un estado creciente de desesperación.
Según informaciones suministradas por comunitarios, recientemente se produjo un nuevo robo en una vivienda de la zona, de donde fueron sustraídos varios objetos de valor. Este caso se suma a una serie de hechos similares que, aseguran, han venido afectando a numerosas familias.
Lo que más preocupa a los residentes es que, en muchos casos, los responsables de los robos son personas conocidas o allegadas a las propias víctimas. De acuerdo con las versiones recibidas, algunas situaciones terminan en acuerdos informales entre las partes, lo que impide que los casos avancen por la vía legal y propicia que los hechos se repitan.
“Hay complicidad con el robo. No saben el daño que le están haciendo a la comunidad”, expresan con indignación algunos moradores, quienes advierten que esta práctica podría salirse de control y desencadenar consecuencias lamentables que nadie desea.
Los comunitarios recuerdan que en el pasado, cuando se registraron constantes robos de alambres del tendido eléctrico, la población tuvo que organizarse para enfrentar la situación y proteger sus bienes. Hoy, algunos plantean que podría ser necesario retomar la organización comunitaria, siempre dentro del marco de la ley, para evitar que la delincuencia continúe avanzando.
Comatillo, comunidad tradicionalmente tranquila y de raíces agrícolas, enfrenta hoy un desafío que amenaza su convivencia y seguridad. Los residentes hacen un llamado urgente a las autoridades policiales y judiciales para que refuercen la vigilancia, investiguen a fondo los hechos y actúen con firmeza para devolver la tranquilidad a la zona.
La seguridad ciudadana no puede depender del silencio ni de acuerdos privados. Es responsabilidad colectiva preservar la paz antes de que la violencia toque una puerta que luego no pueda cerrarse.



