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Luchemos contra las tentaciones

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Mensaje 4662

 

  AYUDAME A SALVAR UNA VIDA  

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadasla, ¿nasilsiniz?

Al principio de esta temporada de Cuaresma dijimos que llamaríamos al retiro espiritual de este año: “El camino de la esperanza”, 40 días caminando con Jesús, ayudados por nuestros Mensajes de Amor inspirados por el Espíritu Santo de cada día, debemos crear la ambientación propia de la época, la práctica de la austeridad, del silencio, la oración más constante, lecturas bíblicas todos los días, ayunos, abstinencias y obras de caridad.

De esta forma nos disponemos a emprender, en compañía de Jesús, su subida a la Cruz, para pasar juntamente con Él a la vida de la Pascua. Cristo, con su obediencia, hoy quiere restaurar nuestra vida de pecado. Abramos nuestro corazón para que pueda hacerlo.

No podemos olvidar que, al iniciar la Cuaresma, la Palabra pone su acento en la tentación. El Génesis nos recuerda la desobediencia de Adán y Eva, que sucumbieron a la tentación de querer ser como Dios. Cristo, con su obediencia, rompe la dinámica de las consecuencias de ese pecado, según lo afirma San Pablo y San Mateo: que Jesús vence la vieja tentación que amenazaba desde el principio a la humanidad. Que su obediencia de Hijo nos hace descubrir que es imposible reencontrar el camino de la salvación al margen de la voluntad de Dios.

Vemos incluso como en las lecturas del Génesis, después de la admirable creación por parte de Dios, nos encontramos en seguida con la tentación y el pecado, representados a través de la presencia de la serpiente, el demonio, quien ataca a Eva para convencerla de comer del único árbol que Dios le prohibió tocar, la hace caer en pecado, después de someterla a fuertes tentaciones, al comer del árbol le ofrece a su marido Adán y ahí empieza el pecado en el mundo, ellos querían tener el conocimiento, la sabiduría y poder de Dios.

Es nuestra Iglesia Universal la que asume los pecados de la comunidad cristiana de todos los tiempos e incluso de la humanidad entera, implorando el perdón de nuestros propios pecados al proclamar el Salmo 50: “Misericordia, Señor: hemos pecado”.

El pasaje de la carta a los Romanos 5, conecta perfectamente a los dos protagonistas de las otras lecturas: Adán y Cristo. Lo que acarreó el pecado del primer Adán -la muerte- ha quedado ampliamente superado por lo que nos ha conseguido el segundo y definitivo Adán, Cristo Jesús: la vida.

“Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos”. Palabra de Dios.

Si en la primera lectura veíamos a Adán sucumbiendo ante la tentación de Satanás, el evangelio de San Mateo 4 nos ofrece hoy la otra cara: a Jesús que resiste las tentaciones del maligno, y nos queda de ejemplo para resistir nosotros también. Aprendamos de Jesús cómo conseguir la victoria ante la tentación, escuchando con atención el santo evangelio:

“En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. Pero él le contestó, diciendo: “Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»”.

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»”. Jesús le dijo: “También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios»”.

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: “Todo esto te daré, si te postras y me adoras”. Entonces le dijo Jesús: “Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto»”.

“Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían”. Palabra del Señor.

Víctor Martinez te alerta para que descubras como el demonio entra a tu vida, empiezan a llegarte pensamientos impuros, una voz, algo que te manda a hacer lo mal hecho, tienes que despertar, no te dejes tomar de tonto, aprende a decir no, y alejarte de las tentaciones.

Cómete ese dulce, no importa, uno solo no te hará daño. Cógete eso nadie te está viendo, no importa lo va a coger otro. Embolsíllate esa comisión todo el mundo lo hace no importa nadie se dará cuenta, no seas pendejo. Cruza el semáforo en rojo, aprovecha ahora que andas rápido. Enamora a esa persona coquetéale, no importa, tu pareja está lejos.

Date ese gustico, no importa te lo mereces, trabajas mucho… y así viven las tentaciones tras nosotros para hundirnos en el pecado, sacar al Espíritu Santo de nuestro interior y dejar que el príncipe del pecado, el demonio viva dentro de ti.

Luego vienen las desgracias para ti y los tuyos. Piénsalo.

Para continuar nuestra caminata con Jesús de 40 días, a partir de hoy te harás el propósito firme de orar 5 veces al día: al despertar desde la cama, poniendo tu día en manos de Dios y ofreciéndole tus acciones del día, antes de ingerir tus alimentos, dando gracias a Dios y antes de acostarte para hacer una revisión profunda de tus acciones del día y pedirle perdón a Dios.

Hoy vamos a meditar acerca del capítulo 4 del libro: La Virgen María, los padres de María, Joaquin y Ana.

Gracias a nuestra hermana Matilde Farach por hacer posible que estos mensajes lleguen todos los domingos hasta cada uno de sus corazones. Bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

 

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