
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
DIA: 30
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Los sacramentos son signos sensibles (palabras y acciones), accesibles a nuestra humanidad, a través de los cuales Cristo actúa y nos comunica su gracia, (signos eficaces de la gracia), instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina.
Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento.
En la Iglesia católica hay siete sacramentos:
Bautismo. Confirmación. Eucaristía. Penitencia. Unción de los enfermos. Orden sacerdotal. Matrimonio
Quisiera que considerásemos ahora ese manantial de gracia divina de los Sacramentos, maravillosa manifestación de la misericordia de Dios. La Iglesia reconoció poco a poco este tesoro recibido de Cristo y precisó su «dispensación», tal como lo hizo con el canon de las Sagradas Escrituras y con la doctrina de la fe, como fiel dispensadora de los misterios de Dios. Así, la Iglesia ha precisado a lo largo de los siglos, que, entre sus celebraciones litúrgicas, hay siete que son, en el sentido propio del término, sacramentos instituidos por el Señor.
Los Sacramentos, medicina principal de la Iglesia, no son superfluos: cuando se abandonan voluntariamente, no es posible dar un paso en el camino del seguimiento de Jesucristo: los necesitamos como la respiración, como el circular de la sangre, como la luz, para apreciar en cualquier instante lo que el Señor quiere de nosotros.
La austeridad del cristiano exige fortaleza; y esa fortaleza la encuentra en el Creador. Somos la oscuridad, y Él es clarísimo resplandor; somos la enfermedad, y Él es salud robusta; somos la escasez, y Él la infinita riqueza; somos la debilidad, y Él nos sustenta, (quia tu es, Deus, fortitudo mea), porque siempre eres, oh Dios mío, nuestra fortaleza.
Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva, a dar culto a Dios, pero, como signos, también tienen un fin instructivo. No sólo suponen la fe, también la fortalecen, la alimentan y la expresan con palabras y acciones; por eso se llaman “sacramentos de la fe”.
Víctor Martínez piensa que es esta una temporada maravillosa, una buena ocasión para recibir dos de los sacramentos más importantes para la salvación de nuestra alma, la penitencia, confesión de nuestros pecados y la Eucaristía que nos da fortaleza espiritual y santidad, ojalá te animes a prepararte para fortalecerte espiritualmente.
Damos gracias a Bolívar Troncoso por unirse hoy en oración y apoyarnos con nuestros mensajes de amor.
Hasta la próxima.



