INTERNACIONALES

Europa, cada vez más dividida y el gas ruso profundiza la grieta política y económica

Hungría y Eslovaquia demandarán por separado a la Unión Europea por la prohibición del gas ruso

 

EUROPA

Europa vuelve a exhibir sus costuras.

Ahora, la decisión de la Unión Europea de prohibir las importaciones de gas ruso a partir de 2027 no sólo reaviva el conflicto energético, sino que profundiza la división política y económica dentro del bloque comunitario.

Los gobiernos de Hungría y Eslovaquia anunciaron que presentarán demandas individuales ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra la medida, al no ser posible una acción conjunta, según confirmó el primer ministro eslovaco Robert Fico.

“Una demanda conjunta es imposible. Cada país presentará la suya”, declaró Fico, citado por el portal Denník N.

No obstante, el jefe de Gobierno eslovaco precisó que Bratislava y Budapest coordinarán sus acciones, lo que deja claro que, aunque separados en lo jurídico, avanzarán unidos en lo político frente a Bruselas.

Energía, economía y soberanía: el choque interno

Fico reiteró además su convicción de que el conflicto en Ucrania concluirá cuando entre en vigor la prohibición del gas ruso en 2027, y aseguró que, una vez terminado el enfrentamiento, “todos volverán a Rusia para negociar”.
Una afirmación que choca frontalmente con la narrativa dominante en Bruselas y en varias capitales europeas, que apuestan por el desacople energético total de Moscú.

El lunes, el Consejo de la UE aprobó finalmente la prohibición total del suministro de gas natural licuado (GNL) ruso a partir del 1 de enero de 2027, y del gas transportado por gasoductos desde el 30 de septiembre de ese mismo año.

La normativa contempla sanciones severas para quienes incumplan:

  • Para empresas europeas: multas de hasta el 300 % del valor de la transacción o el 3,5 % de la facturación anual.
  • Para personas físicas: sanciones mínimas de 2,5 millones de euros.

Una Europa a dos velocidades

Desde Budapest ya se había advertido que Hungría impugnaría la prohibición junto con Eslovaquia, argumentando que la medida golpea de manera desigual a los países más dependientes del gas ruso, especialmente en Europa Central y del Este.

Este episodio vuelve a poner en evidencia una Unión Europea fracturada.

Por un lado, las potencias económicas del oeste, con mayor capacidad de diversificar sus

Por otro, los países del este, que enfrentan mayores costos económicos, riesgos industriales y tensiones sociales por decisiones adoptadas desde Bruselas.

Más allá del conflicto ucraniano, el debate del gas ruso revela una verdad incómoda: Europa no solo está dividida en su política exterior, sino también en su modelo económico, su seguridad energética y su visión de soberanía nacional.

Y mientras Bruselas apuesta por la unidad en el discurso, en los tribunales y en los mercados queda cada vez más claro que la Europa real avanza fragmentada.

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