
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
En la pasada Cuaresma invité a una persona a participar de nuestro retiro espiritual de 40 días, por entender precisamente la gran necesidad espiritual en esos días que tenía de hacer un alto, aunque sea 5 minutos al día y llenarse de la presencia de Dios.
A la semana, al preguntarle cómo se sentía, su respuesta fue: “No he podido hacer mi retiro, pues he estado muy ocupada, con mucho movimiento en el trabajo”.
Ahí se generó mi respuesta: “A Dios no se pospone, recuerda siempre, primero lo primero y Dios debe estar siempre primero en nuestras vidas, si tienes tantas ocupaciones y las estás atendiendo, es gracias a la fortaleza y la salud que Dios te da”.
Todos los días escucho cómo existen personas que se acuestan muy cansadas y no les da tiempo orar, siempre despiertan con pereza para ir un domingo a la Iglesia, “tengo que ir un día de estos a la Iglesia hace tiempo que no voy”, llevan una vida muy ajetreada como para acordarse de Dios.
Jamás sacan de sus bolsillos el mínimo centavo para hacer una obra de caridad y amar al prójimo como Dios manda, nunca toman una Biblia en sus manos para leer la Palabra de Dios, no se reúnen en familia a orar.
Y es que vivimos posponiendo a Dios, para cuando las cosas se nos aprieten, nos lleguen las enfermedades mortales, las desgracias toquen nuestras puertas, entonces sí queremos no solo orar, si no que oren por nosotros.
¿Está Dios como plato de segunda mesa en tu vida? ¿Estas tan confiado en la misericordia de Dios, que no le haces caso, porque sabes que cuando lo busques lo vas a encontrar?
Víctor Martínez te sugiere no provocar la ira de Dios, no menospreciarlo tanto, dale la importancia que se merece en tu vida y aunque te vaya muy bien y pienses que no lo necesitas, o que no tienes tiempo para atender a Su Llamado, rectifica esa actitud y sé obediente a Él.
Recuerda que la obediencia y diligencia nos dan conocimiento e inteligencia, además del progreso espiritual (Jeremías 7), en cambio, la desobediencia trae como resultado el desánimo y la pérdida de bendiciones, endureciendo nuestro corazón y alejándonos de Dios.
Nunca lo olvides, a Dios no se pospone. Medita esta reflexión en tu corazón.
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestro exalumno muy agradecido.
Hasta la próxima.



