
AYUDEME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
La lectura del santo evangelio según san Juan 13, nos narra que, cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
—«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
Hijos míos, me queda poco de estar con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros; como yo los he amado, ámense también entre ustedes. La señal por la que conocerán todos que son discípulos míos será que se amen unos a otros». Palabra del Señor.
Aquí comienza la lectura del discurso de despedida de Jesús según el Evangelio de San Juan, al final de la última Cena. Hoy el Señor promulga el mandato nuevo del amor fraterno, como señal distintiva de los cristianos.
Decir soy cristiano, es ser un fiel seguidor de Cristo, es querer imitar a Jesús, es llevarse al pie de la letra de sus directrices, orientaciones, mandatos, para ser cada día mejor persona y trabajar por nuestra santidad, es querer alcanzar el Reino de los Cielos, es tener una fe inquebrantable, pero sobre todo es, dar muestras diarias del amor que siento por mi prójimo, con el ejemplo, tratando bien a los demás, ayudando a todo el que pueda y orando con perseverancia y entrega.
Y si por casualidad eres discípulo, seguidor, predicador, ministro, laico comprometido, activista dentro de tu Iglesia, debes amar doblemente y de manera particular a quienes cumplen la misma tarea que tú, protegiéndose, acompañándose, ayudándose, dándose apoyo en las caídas y momentos difíciles, no criticándose, ni juzgándose, ni rechazándose.
Víctor Martínez no entiende cómo existen los rechazos, rencores, celos, repudios entre ministros, sacerdotes, diáconos, pastores, iglesias, entre personas que se suponen que son servidores todos de Dios y están luchando por una misma causa.
Definitivamente que el demonio existe y se aprovecha de quienes inmersos en el pecado anidan sentimientos negativos en el corazón, para con la discordia desacreditar la Iglesia de Dios y desanimar a sus creyentes.
La 2 de Timoteo 2 nos dice: “No te metas en discusiones necias y sin sentido que solo inician pleitos. Un siervo del Señor no debe andar peleando, sino que debe ser bondadoso con todos, capaz de enseñar y paciente con las personas difíciles. Instruye con ternura a los que se oponen a la verdad”. Palabra de Dios.
Es nuestra hermana Matilde Farach quien nos invita hoy, a orar por la Iglesia de Dios, para que las mediocridades de los hombres no opaquen la luz del Espíritu Santo.
Hasta la próxima.



