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Ucrania intensifica ataques y deja sin luz y agua a 192 asentamientos

Rusia responde atacando centro de entrenamiento militar en Poltava

 

EUROPA

La guerra en Ucrania se adentra en una nueva fase marcada por la intensificación de los ataques ucranianos contra infraestructuras clave en territorios ocupados por Rusia y en zonas estratégicas dentro del propio territorio ruso.

En las últimas horas, el ejército ucraniano llevó a cabo ataques masivos con drones que dejaron sin electricidad ni agua a 192 asentamientos en la región de Jersón, según reportó Vladimir Saldo, gobernador impuesto por Moscú. De forma paralela, se registraron daños en instalaciones energéticas en la región de Zaporiyia, también bajo control ruso, donde varias zonas quedaron sin suministro eléctrico tras otro ataque nocturno con drones.

Estos ataques reflejan una estrategia renovada de Kiev, centrada en debilitar la logística rusa y afectar su capacidad de ocupación prolongada, apuntando a instalaciones civiles que, según fuentes ucranianas, estarían siendo utilizadas para fines militares. Aunque no se han confirmado víctimas, los daños a la infraestructura son significativos.

Explosión en línea ferroviaria rusa

En territorio ruso, una explosión en una vía férrea al sur de la región de Vorónezh obligó a suspender varios trenes tras detectarse daños en las vías, según confirmó el gobernador Alexander Gusev. El incidente ocurrió entre las estaciones de Evdakovo y Saguny y, si bien no dejó víctimas, ha interrumpido temporalmente una ruta clave para el transporte logístico ruso.

La explosión, atribuida extraoficialmente a sabotaje ucraniano o acciones de grupos partidistas, subraya la creciente capacidad de Ucrania para operar más allá del frente, poniendo en evidencia las vulnerabilidades en la retaguardia rusa.

Rusia ataca centro de entrenamiento militar

En respuesta a la ofensiva ucraniana, Rusia lanzó un ataque con misiles balísticos Iskander-M contra un centro de entrenamiento militar en Poltava, ciudad ucraniana ubicada a unos 300 kilómetros al sureste de Kiev. El blanco del ataque fue el 179.º centro de entrenamiento conjunto, donde, según fuentes rusas, se formaban unidades de élite ucranianas, incluidos voluntarios entrenados en Europa.

El Ministerio de Defensa ruso afirma que decenas de soldados resultaron heridos y que las instalaciones sufrieron graves daños, aunque Kiev no ha ofrecido una cifra oficial de víctimas. El ataque confirma que Moscú sigue comprometido con neutralizar la preparación de nuevas tropas ucranianas, incluso en áreas que anteriormente eran consideradas relativamente seguras.

Un conflicto de largo alcance

Estos acontecimientos reflejan una evolución del conflicto hacia una guerra de desgaste tecnológico y psicológico, donde ambos bandos buscan desestabilizar al otro más allá del frente directo de batalla. La infraestructura energética, el transporte ferroviario y los centros de formación se han convertido en objetivos prioritarios, marcando un cambio en la dinámica del enfrentamiento.

 

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