ACTUALIDADNACIONALESPICANTE

¡Hasta lo que otros hacen u ordenan, se le pega a Faride!

¡Cógelo, Picante! Suenan un teniente coronel y un mayor como directores en la Policía… otro escándalo más para la fallida “reforma” de Abinader

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante! Suenan dos tenientes coroneles como directores en la Policía… otro escándalo más para la fallida “reforma” de AbinaderVergüenza ajena. Eso es lo que provoca ver cómo se desvanece, sin defensa propia, la imagen de la ministra Faride Raful, ahora arrastrada por el lodo político que tanto criticó.

La gente no la perdona, y con razón… está dejando que la conviertan en cómplice de un desastre institucional que le pasa por al lado… o por encima.

Lo que antes era una gladiadora con aura presidencial, hoy parece una pieza desechable en un tablero que maneja otro.

De criticar con uñas y dientes los préstamos, la corrupción y la impunidad desde el Senado, ha pasado a ser parte del engranaje que lo justifica, lo tapa… o lo ignora. Triste final para quien prometía ser diferente.

Y cuidado si no hay algo peor: un plan bien aceitado para que Faride fracase estrepitosamente. ¿Quién lo ejecuta? ¿Desde adentro del PRM? Todo indica que sí. Porque los que más se relamen esperando verla caer… están en su propio partido. Quieren verla colgada políticamente. Y con los pies para adelante.

¡Atención, Faride! Tu Policía Nacional —porque ya se la han echado encima— está a punto de protagonizar otra payasada digna de archivo. Nos informan que el “figurín” de la Policía quiere imponer como directores a dos de sus asistentes especiales, uno es teniente coronel y el mayor, ignorando rangos, reglamentos y hasta el sentido común.

Uno sería nombrado director de Comunicación; el otro, de Contrainteligencia. ¿Y eso es reforma? ¿Es eso lo que tú defiendes? Porque quienes lo promueven dicen que tienen tu aval y la bendición directa del presidente Luis Abinader.

Si eso es cierto, entonces estamos ante una violación flagrante a la Ley de la Policía Nacional y otra prueba de que la “reforma” no es más que una farsa disfrazada de progreso.

Pero que quede claro: Faride no es jefa de la Policía. Ni ejecuta operativos, ni manda a reprimir, ni firma ascensos irregulares. Aunque es cómplice por omisiones de todas esas pendejadas.

La están usando como escudo para proteger a los verdaderos responsables, especialmente al director Ramón A. Guzmán Peralta, quien se vende como monje tibetano, mientras todo se le cae a pedazos.

Ahora bien, Faride tiene la oportunidad de hacer lo que mejor sabía: dar un “golpe de efecto” sin ensuciarse las manos, demostrar que todavía queda algo de aquella opositora combativa que no se tragaba cuentos. Si no lo hace, pasará a la historia como parte del show, no como quien quiso cambiar el libreto.

Y hablando de cuentos…  Cuando el presidente —o cualquier funcionario suyo— sale a cantar loas sobre el país, la gente responde con burla: “A otro loco con ese cuento”. Porque nadie se traga ya las estadísticas maquilladas, ni las historias de hadas de una realidad que apesta a frustración.

Los organismos internacionales que luchan contra el narcotráfico ya están “chivos” con la RD. Ya no se creen ni los reportes, ni los aplausos forzados, ni los titulares pagados. Ven lo que hay: un país con los mismos problemas de siempre, pero más caros, más maquillados… y más peligrosos.

¡Presidente, escuche a Noruega! Un dominicano, desde Noruega, envía un mensaje al presidente Abinader a través de ¡Cógelo, Picante!: “Usted tiene razón cuando dice que hoy se compra más que en 2012… ¡pero sólo con los sueldos de sus funcionarios!”.

Porque el salario mínimo real está siendo devorado por los precios, la inflación y una tarifa eléctrica que cobra hasta los apagones. Sí, en su gobierno se paga por no tener luz.

Y no olvide, Presidente: los sueldos de los empleados pequeños y los pensionados siguen igualitos, ahogados en deudas, mientras usted pensiona, hasta dominicanos residentes en el extranjero, que nunca han dado un golpe en la administración pública, con sueldo de lujo. Eso también se llama abuso, aunque se maquille con decretos.

Y mientras tanto, ¿qué sigue igual o peor?

  • Las muertes violentas no paran.
  • Los asaltos tienen horario extendido.
  • El tránsito es un campo de batalla.
  • La falta de agua revienta por todos lados.
  • Los puntos de drogas florecen como negocios legales.
  • Pandillas en los barrios.
  • Y desde el Palacio… todo se pinta de azul, como si viviéramos en un comercial.

Pero al pueblo se lo está llevando el mismísimo diablo, y no hay Photoshop que lo disimule.

Presidente, usted se mantiene ciego y sordo, pero el pueblo está reaccionando.

 

 

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba