Decreto: Abinader pasa la mocha en Agricultura y sacude el Ministerio de la Mujer
Se lleva a directores de Impuestos Internos y Supérate

SANTO DOMINGO, R.D.
Tal como se venía rumorando en los pasillos del poder, el presidente Luis Abinader finalmente pasó la escoba en algunos organismos del tren gubernamental.
Con el decreto 2-26, el mandatario destituyó al ministro de Agricultura, Limber Cruz, cuya gestión fue duramente cuestionada por el abandono del campo y la falta de resultados visibles en un sector clave para la seguridad alimentaria del país.
Cruz, hombre de absoluta confianza del expresidente Hipólito Mejía, acumulaba más de cinco años en el cargo, tiempo suficiente —dicen productores y técnicos— para mostrar resultados que nunca llegaron. El desgaste fue evidente… y el decreto lo confirmó.
En su lugar, Abinader designó a Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, con la misión nada fácil de rescatar un sector golpeado, desorganizado y huérfano de liderazgo.
Pero Agricultura no fue el único sacudido.
El movimiento incluyó cambios sensibles en áreas sociales y recaudadoras del Estado. Gloria Reyes fue designada ministra de la Mujer, mientras que Mayra Jiménez, quien ocupaba esa cartera, pasó a dirigir el programa Supérate, en un enroque que no pasó desapercibido.
Asimismo, Francisco “Tony” Peña Guaba salió de la Dirección de Políticas Sociales, siendo sustituido por Geanilda Vásquez, en otro giro que apunta a una recomposición del gabinete social.
En el área fiscal, Abinader también apretó el botón. Luis Valdez Veras fue removido de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y en su lugar fue designado Pedro Urrutia Sangiovanni, en un momento en que la recaudación, la transparencia y la credibilidad del sistema tributario están bajo lupa.
Los cambios confirman lo que ya se comentaba en voz baja: el gobierno está obligado a relanzarse. La pregunta ahora es si estos movimientos serán simples retoques… o el inicio de una cirugía mayor que el país viene reclamando.



