ACTUALIDADPICANTE

El poder desgasta… y como que también borra la memoria

Lo que ayer era malo hoy es maravilloso, o simplemente se barre debajo de la alfombra. Al presidente Abinader, por ejemplo, ya se le olvidó la mafia en los precios de los combustibles. Hoy están más caros que nunca.

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Qué pena. El presidente Luis Abinader ya no revisa las redes sociales. Si lo hiciera, hace rato habría tomado medidas para frenar la inseguridad arrolladora que amenaza con tragarse al país entero.

Y de la ministra de Interior y Policía, ni hablar. Después de agosto de 2020 nació otra Faride Raful. Dio un salto dialéctico digno de estudio: ahora, donde antes veía sombras, ve iluminación. Ahí sí llegó el “cambio”. Lástima que en el camino perdimos a una férrea defensora de los intereses nacionales, a la mujer que combatía el narcotráfico y la corrupción. Hoy, convenientemente, mira hacia otro lado.

La ONU, la OEA y otros organismos internacionales, integrados por decenas de países, ya no tienen razón de ser. Sus decisiones no se escuchan ni se respetan. Punto.

Ni siquiera Israel les concede importancia; al contrario, ataca sus dependencias, como ha ocurrido en Gaza. Pero parece que eso tampoco se oye… o no se quiere oír.

Y si la información del solar de la Sarasota resulta ser cierta, entonces hay que entregarle el país en bandeja a los popis del gobierno del presidente Abinader. Porque lo que ya raya es en lo vergonzoso.

Presidente Abinader, por Dios, abra los ojos. Reaccione. Vuelva a ser el que usted era antes de 2020, aquel gallito de pelea con discurso firme y visión clara. Todavía está a tiempo de frenar el desastre.

Porque recordar es vivir. Cuando estaba en la oposición, Luis Abinader era un enemigo declarado de los altos precios, especialmente de los combustibles.

Hoy es otro hombre. Sufrió una metamorfosis. Ya no le preocupan los precios, ni lo que diga o piense la gente.

En agosto de 2015, Abinader y el PRM calificaron los precios de los combustibles como una estafa contra los consumidores. Hoy ya no hay estafa. Aunque los precios estén más altos que entonces, eso es “cosa del pasado”.

En aquel momento había sobreprecios. Ahora, de eso no se habla. Misterios del poder. Por eso unas van de cal y otras de arena. Y mientras tanto, los precios vuelas por las nubes.

Parece que el Ministerio de Salud Pública, si es que está operando, no se ha enterado del desastre del Hospital Juan Pablo Pina. Nos informan que ese centro está a punto de colapsar: convertido en un trapo viejo, bueno solo para hacer hilachas.

Y ya que hablamos de salud, la Fuerza del Pueblo le dio una surra política al gobierno en ese renglón, desnudando al oficialismo y denunciando que los hospitales públicos se han convertido en una porquería. Ave María Santísima.

Y para cerrar, hablando de todo un poco… ¿Cuándo la vicepresidenta Raquel Peña va a referirse al lío aquel de las vacunas en Salud Pública? El país espera que la vice, que anda buscando la “ñoña”, explique también su rol en el desastre administrativo del Ministerio de Educación.

Pero eso no es todo. Atención, doña Raquel Peña, explíquele al país por qué su nombre resurge, como el ave Fénix, en el escándalo de SeNaSa. Hable claro. Porque usted fue una de las que negó que allí existiera una mafia. Y no lo olvide: la memoria del pueblo no es tan corta como algunos creen.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba