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La frontera arde y las bandas se reparten el botín en Elías Piña

Gobierno naufraga en la zona fronteriza y el nuevo director de la PN le dice a su antecesor que se vaya sin temor… ¿sin temor de qué?

Buenos días.

¡Cógelo, Picante!El problema haitiano hay que asumirlo con seriedad, no con discursos de redes sociales ni ruedas de prensa para la galería.

No somos antihaitianos. Pero la soberanía dominicana está por encima de sentimentalismos, poses diplomáticas y corrección política barata.

Hay que aprender de Donald Trump, que en Estados Unidos ha puesto en cintura la inmigración ilegal sin preguntarle a nadie de qué nacionalidad es. Eso mismo tiene que hacer Luis Abinader: gobernar, no complacer.

Lo hemos dicho antes y lo reiteramos: el tema haitiano no es para politiquería rastrera. Es un asunto de Estado. De responsabilidad histórica. De dominicanidad sin complejos.

El país está lleno de haitianos y cada día entran más. Y la frontera se convirtió en una mina de oro para guardias, policías y civiles. Civiles con corbata y carnet partidario. Oficialistas y opositores. Porque el negocio no tiene ideología, tiene precio.

Si el gobierno de verdad quiere actuar, que empiece por vigilar a legisladores, alcaldes, directores distritales, regidores y vocales, de la zona fronteriza. Porque, según denuncias reiteradas, muchos están metidos en el tráfico de ilegales y otras actividades oscuras en ambos sentidos de la frontera (RD–Haití / Haití–RD). Y en el combo aparecen abogados, fiscales y hasta jueces. Sí, jueces. Y todo hay que investigarlo, caiga quien caiga.

Nos están empujando hacia un callejón sin salida. La irresponsabilidad oficial está sembrando el terreno para una confrontación entre dominicanos y haitianos. Y el temor crece cada día en la zona fronteriza, donde la gente vive viendo el desastre ante la mirada indiferente del gobierno y del partido oficialista, el Partido Revolucionario Moderno.

La oposición, si de verdad es oposición, debería exigir acciones firmes, no comunicados tibios.

Porque como va la cosa, esto parece una invasión silenciosa: calles, barrios, campos, residenciales… todo lleno de haitianos. Y mientras tanto, comerciantes irresponsables —dominicanos y extranjeros, especialmente chinos— explotan mano de obra haitiana para pagar salarios de miseria, sin importar si son ilegales. Competencia desleal y complicidad descarada.

Se acabó la chercha. Se acabó la politiquería. Las deportaciones deben ejecutarse con rigor y sin relajo. El que esté ilegal, que se vaya. Y punto.

Y ya que estamos en eso, también habría que tomar en serio el narcotráfico, el lavado y el microtráfico en República Dominicana. Pero ahí aparecen los compromisos políticos. Las amistades incómodas. Los protegidos intocables. Y necesitamos el apoyo decidido de Estados Unidos.

En esa materia, Estados Unidos ha demostrado más firmeza que nosotros en nuestra propia casa. Y si aquí copiamos todo de allá —modas, discursos y hasta campañas—, ¿por qué no copiamos también la disciplina frente al crimen organizado?

Es una vergüenza que personas sancionadas en otros países por vínculos con estructuras criminales haitianas vivan aquí como príncipes. Eso no solo debilita nuestra posición: la ridiculiza.

Y lo que ocurre en la provincia de Elías Piña es la muestra más cruda. Casi todos los fines de semana hay enfrentamientos entre narcotraficantes, narcopolíticos y traficantes de ilegales. Comunitarios denuncian una guerra abierta.

En Los Rincones de Hondo Valle se reportaron dos muertos y varios heridos en la madrugada del domingo, en un pleito por un punto de drogas. “Tumbes” entre narcos, según los residentes. Y silencio total.

Si eso ocurrió, ¿por qué se oculta? ¿A quién protegen? ¿Quién manda realmente en esa zona?

Y mientras tanto, las bocinas del PRM se atreven a decir que en el país hay “un exceso de transparencia”. No insulten la inteligencia del pueblo. Aquí lo que hay es un exceso de habladores y embusteros.

La transparencia en República Dominicana es más escasa que la muela de gallina.

Sobre la Policía Nacional: mejor ni hablar de la auditoría a la gestión del actual director cuando fue subdirector administrativo y financiero del hospital de la institución. Auditoría autorizada por el propio presidente Abinader y que detectó irregularidades millonarias.

Pero sí hay que hablar de su discurso de toma de posesión. Vergonzoso. Confirmó lo que nosotros advertimos  de que fue designado para tapar los escándalos de la pasada gestión. Por eso le dijo a su antecesor que se fuera “sin temor”. Y repetimos la pregunta: ¿sin temor de qué?

El que se va sin nada que ocultar no necesita que le aclaren que no tema. El temor lo provoca la cola que se deja atrás. Y dicen que fue larga. Muy larga. Más larga que la que dejó en la DIGESETT.

Y bajemos a lo municipal. En Santo Domingo Este se siente la ausencia de autoridad. La ciudad está huérfana. Basta con darse una vuelta por la calle Presidente Vásquez, en Alma Rosa: cuando llueve, es intransitable.

Al alcalde lo eligieron para recoger basura y tapar hoyos. No para posar de figura decorativa ni para dar discursos vacíos. La realidad está ahí, sin maquillaje.

Calle Presidente Vásquez – SDE

Resumen total: La frontera arde. El narcotráfico se fortalece. La inmigración ilegal se desborda. La politiquería estorba.

Y el gobierno, mientras tanto, habla.

El país necesita acción. No excusas.

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