Algo huele mal con un lío de “robo” de ganado en El Seibo… ¡ojo con eso Embajadora!
Caos en la calle y escándalos entre agentes de la DIGESETT, conductores y motociclistas

Buenos días.
En este país pasan cosas que merecen más que un simple comentario de pasillo. Merecen investigación. Y una de esas cosas es el supuesto robo de ganado en una finca de El Seibo que está, supuestamente, bajo control de las autoridades.
La pregunta es sencilla: ¿Cómo desaparece ganado de un lugar que está bajo custodia oficial?
Algunas fuentes policiales comentan que podría estarse usando una modalidad peligrosa: simular robos para recuperar bienes previamente incautados por las autoridades. Si eso es cierto, estamos ante algo serio. Muy serio.
La Procuraduría General de la República debería mirar con lupa este caso. Porque si ocurrió una vez, podría estar ocurriendo en otros lugares.
La DIGESETT sigue acumulando quejas de ciudadanos en todo el país. Y el problema no es solo el tránsito. El problema es la falta de control interno. De falta de gerencia.
Los conflictos entre conductores y agentes no aparecen por generación espontánea. Surgen cuando no hay capacitación, supervisión ni reglas claras aplicadas con respeto. Si un conductor comete una infracción, la ley establece una sanción. Pero otra cosa muy distinta es retener vehículos o motocicletas sin explicación clara o procedimiento transparente. Eso genera frustración, enojo y enfrentamientos en la calle.
La autoridad debe hacerse respetar, sí. Pero la autoridad también debe respetar al ciudadano.
En los barrios no es un secreto lo que muchos comentan en voz baja: la retención de motocicletas se ha convertido en un negocio informal para algunos agentes.
Las denuncias se repiten:
- motocicletas retenidas sin explicación clara
- ciudadanos obligados a pagar para recuperarlas
- procesos interminables si no se paga
Si esas denuncias son falsas, las autoridades deberían demostrarlo con transparencia. Y si son ciertas, hay que enfrentarlas sin contemplaciones. Porque cuando la multa informal sustituye a la ley, la confianza pública se derrumba.

Migración y sus operativos que duran lo que dura la cámara. Hasta que no se demuestre lo contrario, muchos ciudadanos perciben que los operativos de Migración se quedan más en el espectáculo que en los resultados.
Vecinos de algunos sectores, como San Isidro Labrador, aseguran que las detenciones de extranjeros irregulares duran apenas unas horas, y luego todo vuelve a la normalidad.
Si eso ocurre, alguien tiene que explicar qué está pasando. Porque la política migratoria no puede ser un discurso de prensa permanente, mientras en los barrios la realidad sigue igual.
La carretera de Mendoza es: tierra de nadie. Se ha convertido en un símbolo del desorden urbano.
Allí hay de todo:
- transporte informal sin control
- aceras ocupadas
- caos vehicular
- hoyos por todas partes
Los ciudadanos se preguntan: ¿dónde está la autoridad municipal? Porque cuando el gobierno local no organiza la ciudad, la ciudad se desorganiza sola.
Consumidores dominicanos: solos frente al mercado. El Día Mundial de los Derechos del Consumidor encontró a los dominicanos prácticamente huérfanos de protección.
- Precios descontrolados.
- Productos alimenticios de dudosa calidad.
- Botellones de agua expuestos al sol.
Los consumidores se defienden como pueden. Y cuando el consumidor queda solo frente al mercado, siempre sale derrotado.
Mientras tanto, los asaltos y robos violentos continúan creciendo. Las unidades de investigación criminal reciben cada vez más denuncias, mientras el microtráfico sigue expandiéndose en los barrios del país.
Cuando el narcotráfico baja de los grandes carteles a las esquinas del barrio, el resultado siempre es el mismo: más violencia y más miedo en las calles.
Y volvemos al punto inicial… El caso del ganado supuestamente robado en El Seibo no es un simple chisme rural. Si bienes incautados por el Estado están desapareciendo bajo custodia oficial, alguien tiene que dar explicaciones. Porque cuando las cosas raras se repiten y nadie investiga, el mensaje que se envía es peligroso: que aquí todo se puede arreglar en silencio.
Y ese silencio, tarde o temprano, siempre termina pasando factura. Y lo de El Seibo, se comenta que fueron cinco los camiones repletos de toros, de alta calidad, retenidos por la Policía. Esto huele mal y hay que investigarlo.

La ciudadanía “disfrutó” de una peligrosa exhibición de motociclistas calibrando y haciendo maniobras suicidas en plena vía pública, mientras ni la Policía ni la DIGESETT aparecieron por ningún lado. Una escena que deja claro que en este país hablar de seguridad vial parece más un mito que una realidad.
Lo que ocurrió fue una verdadera vergüenza nacional:




