
Mensaje 4685
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Para quienes nunca hemos tenido dificultades visuales nos es difícil comprender la situación del ciego que nos narra el evangelio de San Juan 9.
Quienes han nacido con una visión perfecta y por alguna situación la han perdido, saben exactamente en qué consiste ver y no ver, la luz y la oscuridad, la ceguera y la visión.
Pero el ciego del evangelio lo ha sido desde su nacimiento, no es cualquier caso. Para él no existe la luz ni los colores, y las formas que conoce las percibe por el tacto. Vive en una oscuridad total, además de estar inmerso en una cultura que le culpaba de su propia ceguera, al considerar que era como un castigo por su pecado o el de sus padres.
Éste representa al primer tipo de ciegos; pero el evangelio nos aproxima también a otra ceguera, la de aquellos a quienes les faltan los ojos de la fe, a los que, viendo, no quieren ver, a quienes Jesús se dirige justamente: «si estuvieran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen que ven, su pecado persiste». Es una ceguera espiritual. Y muchos podemos estar cayendo en esa enfermedad que no puede ser curada ni buscando la piscina de Siloé; solo sanaremos de ella cuando realmente seamos humildes y aceptemos nuestro pecado, cuando brote desde nuestro interior una sincera conversión.
Esa ceguera no nos deja ver la mano de Dios en los acontecimientos de nuestra vida, y aunque sucedan tantos milagros a la vista de nuestros ojos, no creemos, no tenemos fe, simplemente porque no queremos creer. Hay tantos ciegos por ahí a los que la luz les molesta por la oscuridad en la que viven y rechazan la luz de Cristo porque les molesta.
Una persona que vive permanentemente en la oscuridad del pecado rechaza la luz de Cristo porque le es molesta. Es como cuando en medio de la noche nos despiertan violentamente y nos exponen de inmediato a una luz fuerte, nuestros ojos se resisten inicialmente a la luz a la que son expuestos, porque nos molesta ese cambio brusco y repentino de la oscuridad a la luz. Así el hombre que está en pecado permanente, esa oscuridad le hace sentir rechazo a la luz de Cristo. Ciegos espirituales.
Cuando la prepotencia, el orgullo o la seguridad en nosotros mismos es la que nos gobierna, difícilmente podemos maravillarnos tampoco de las «obras de Dios» que se manifiestan en pequeños y grandes acontecimientos de nuestra vida o en nuestro entorno.
En el evangelio hay un grupo de «ciegos» que se niegan a admitir el poder de Dios manifestado en la sanación del ciego de nacimiento. Los médicos no habían podido hacer nada, de hecho, si para nuestros tiempos sería un verdadero milagro que la ciencia misma hiciera un trasplante de ojos para hacer ver a un ciego de nacimiento, para los tiempos de Jesús eso era impensable aún más que ahora. Nadie podía atreverse a realizar semejante operación, y Jesús sí pudo hacer aquello que a los ojos de los hombres era imposible.
Para este grupo de ciegos era más fácil negar el «milagro» argumentando que el hombre que estaban viendo no era el verdadero «ciego de nacimiento», sino «alguien que se le parecía», o argumentando «errores de procedimiento» de Jesús, por realizar ese milagro en sábado.
Si vivimos en las nubes, pensando que todo está bajo nuestro control, difícilmente podremos aceptar el poder de Dios, aunque seamos testigos de la resurrección de un muerto. Cuando la ceguera espiritual se apodera de nosotros, a todo le buscamos una consecuencia lógica, producto del azar, de la casualidad; pero nunca veremos la mano de Dios obrando en nuestro favor.
La Cuaresma es ese espacio de conversión para vivir la Pascua con Cristo; oportunidad para quitarnos esa ceguera que produce en nosotros el pecado. En la gran Vigilia Pascual, Cristo, con su admirable y resplandeciente luz, vence las tinieblas. Que esa luz nos ilumine a todos y nos permita salir de nuestra ceguera.
Hoy, Víctor Martinez te invita a pedir a Dios que aumente tu fe, que no permita que exista la ceguera espiritual en ti, tal vez has estado caminando con nosotros con dudas, con falta de fe, con la inseguridad en Tu Dios de que en verdad te puede liberar de todas las mediocridades, pecados y carencias. Te invito a ubicar en tu celular canciones cristianas y trata a partir de hoy de acompañar tu camino hacia el trabajo o centro de estudios, escuchándolas.
Al leer el capítulo 17 del libro de la Virgen María, medita profundamente acerca de la valentía de María.
Es Berky Rosario quien nos da siempre su fiel apoyo para hacer posible que estos mensajes lleguen hasta sus corazones, bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



