EDITORIAL: Prisa mata, prudencia salva
Semana Santa no es carrera... es conciencia, calma y responsabilidad compartida

Miles de dominicanos se lanzarán, en esta Semana Santa, a las carreteras rumbo a playas, ríos y montañas, pero conviene decirlo claro: no se van a llevar el mundo por delante.
Viajar en calma, sin desesperación y sin esa obsesión absurda por llegar “rápido”, puede marcar la diferencia entre la vida y la tragedia.
Como bien reza la vieja sabiduría —atribuida a Napoleón— “vísteme despacio que voy de prisa”, y como decían los campesinos de antes, con más calle que prisa: “con paciencia y calma sube un burro a una palma”. Porque el problema no es salir, es llegar… y llegar bien, para poder regresar mejor.
A las autoridades les toca hacer su parte, pero no desde oficinas, redes o discursos. Su lugar está en las calles, en las autopistas, en los balnearios, con controles firmes y presencia real que evite accidentes y muertes innecesarias.
Que no se escatime ningún esfuerzo, porque una sola víctima ya es un fracaso.
Pero tampoco todo recae en el Estado, pues la ciudadanía debe asumir su responsabilidad, manejar con prudencia, respetar normas y entender que la vida sigue más allá de la Semana Santa.
Aquí no hay espacio para la imprudencia ni para la mezcla mortal de alcohol y volante. Y recordemos que gasolina y bebida no se combinan, nunca.
Mucho menos permitir que niños o adolescentes consuman alcohol como si fuera parte de la tradición.
Semana Santa no es una fiesta desbordada, es un tiempo de reflexión, recogimiento y respeto por la vida.
En medio del ruido, los viajes y el movimiento, no se puede perder de vista el verdadero sentido de la Semana Santa. Es un tiempo para recordar la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, un llamado a la reflexión, al recogimiento y a la fe.
No es solo una pausa en la rutina, es una oportunidad para mirar hacia adentro, valorar la vida y actuar con mayor conciencia y respeto por nosotros mismos y por los demás.
Bajar la velocidad no te quita tiempo… te puede regalar años.



