El presidente Trump impulsa el gran escudo de Las Américas

Pueblo próspero y feliz, porque su liderazgo reorientará sus acciones a explotar sus riquezas adecuadamente y hará las inversiones para la producción nacional en todas las áreas del desarrollo.
En cuanto a Cuba, pronto llegará su liberación. Los 60 años perdidos en robos, muertes, atrasos y represión del castrismo serán extirpados. Con Dios, Cuba será próspera, libre, democrática y feliz.
La presencia de otros presidentes, como el de RD, Luis Abinader, envía un claro mensaje de afinidades y acciones comunes para erradicar la corrupción pública y privada que nos destruye y el combate resuelto al narcoterrorismo. No podemos ser cómplices del trasiego por mar, aire y tierra de las malditas drogas.

Ojalá el presidente dominicano haya planteado con claridad meridiana la crisis con Haití y frenar por esa vía todos los trasiegos de humanos ilegales, armas, drogas, terroristas y demás diabluras, poniendo a este país en peligrosa situación de inseguridad, violencia y pérdida de nuestra soberanía.
En buena hora y felicitaciones a demás líderes sensibles y honestos de nuestra sufrida América.



