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Poder quisqueyano demolió a Países Bajos

Soto, Vladimir Jr., Caminero y Wells hicieron explosión con el bate y encendieron las alarmas en toda Europa

MIAMI

La artillería pesada de la pequeña pero poderosa República Dominicana volvió a hacer temblar el diamante este domingo en Miami.

El trabuco quisqueyano soltó todo su poder y aplastó sin misericordia a los Países Bajos con marcador de 12-1, en otra demostración de que este país caribeño pelea de tú a tú por la supremacía del béisbol mundial frente a gigantes como Estados Unidos y Japón.

Con un arsenal de cañoneros que mete miedo en cualquier estadio, los dominicanos encendieron la fiesta de cuadrangulares y dejaron claro que cuando esta alineación se prende, no hay quien la apague.

El ataque fue comandado por Juan Soto, Vladimir Guerrero Jr., Junior Caminero y Austin Wells, quienes sacaron la pelota del parque para desatar una verdadera tormenta de batazos que terminó en nocaut en apenas siete entradas.

Los bates dominicanos tronaron durante más de dos horas en el loanDepot Park, mientras los tambores de la fanaticada quisqueyana no dejaban de sonar. Cuatro jonrones encendieron el espectáculo y encaminaron la paliza 12-1.

El golpe final llegó en la séptima entrada cuando Juan Soto conectó un jonrón de dos carreras que selló el partido por la regla del nocaut del Clásico Mundial de Béisbol, la cual se aplica cuando un equipo saca ventaja de diez carreras después del séptimo episodio.

Antes de eso, Vladimir Guerrero Jr. había comenzado el festival con un cuadrangular de dos carreras que encendió la ofensiva dominicana. Luego Junior Caminero y Austin Wells siguieron el trueno con jonrones en un explosivo racimo de seis carreras en la quinta entrada.

En apenas dos partidos, la escuadra dominicana ya suma siete jonrones, una demostración brutal de poder que la mantiene invicta con marca de 2-0 en el Grupo D, compartiendo el liderato con Venezuela.

Mientras tanto, en el montículo, Luis Severino cumplió su misión al permitir apenas una carrera en cuatro entradas, producto de un jonrón del neerlandés Didi Gregorius.

Así marcha este equipo dominicano que representa a un país pequeño en territorio, pero gigante en béisbol. Un país que, con su talento descomunal y su ADN ganador, se disputa el trono del Clásico Mundial con las grandes potencias del planeta.

Los quisqueyanos buscarán ahora extender su paso perfecto a 3-0 cuando enfrenten a Israel en su próximo compromiso.

Porque cuando la bandera dominicana entra al terreno… no entra un equipo. Entra un país entero con el bate en la mano.

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