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Rally sin control: cinco vidas que no debieron perderse

Teriantropía y Fentanilo en la nueva realidad dominicanaPor Margarita de la Rosa

El pasado 27 de febrero, fecha sagrada para la identidad dominicana, quedó marcado por la sangre y el dolor.

Cinco jóvenes perdieron la vida durante el desarrollo del tradicional rally que cada año se organiza con motivo de la Independencia Nacional.

Una actividad que nació como expresión de entusiasmo, adrenalina y celebración patriótica terminó enlutando a familias de Bayaguana, Guerra y San Pedro de Macorís.

Entre las víctimas se encontraba incluso un joven que no participaba en la competencia. Simplemente se dirigía a su trabajo. Esa realidad duele aún más.

Es una tradición sin condiciones seguras. El rally se realiza desde hace años. Sin embargo, resulta alarmante que, pese al tiempo transcurrido y al crecimiento de la actividad, aún no exista una pista adecuada ni un espacio controlado para su desarrollo.

Las vías públicas no pueden seguir siendo escenarios improvisados para actividades de alto riesgo. Cuando no hay delimitación, cuando no existen barreras de protección, cuando el público se mezcla con la competencia, el desenlace puede ser fatal.

La pregunta obligada es:
¿Hasta cuándo esperaremos otra tragedia para tomar decisiones estructurales?

También las calibraderas constituyen una amenaza creciente. Es una problemática que se suma como otra práctica peligrosa: las llamadas calibraderas, donde motoristas levantan sus motocicletas en una sola rueda, muchas veces a alta velocidad y en plena vía pública, representan un gran peligro.

Lo más preocupante es que entre quienes realizan estas maniobras hay menores de edad y, no pocas veces, lo hacen ante la mirada indiferente de algunos agentes encargados de velar por el orden.

No se trata de satanizar a la juventud ni de reprimir por reprimir. Se trata de prevenir. Cada calibradera celebrada como espectáculo puede convertirse en una vida perdida.

Un llamado urgente a las autoridades

Es momento de que las autoridades provinciales y municipales asuman este tema con responsabilidad histórica:

  • Ubicar y acondicionar un terreno específico para los rallies, con normas claras y supervisión técnica.

  • Establecer protocolos de seguridad obligatorios.

  • Regular y sancionar las prácticas peligrosas en las vías públicas.

  • Fortalecer la presencia preventiva de los organismos competentes.

No podemos normalizar que la tradición vaya acompañada de funerales.

Hay que señalar que la responsabilidad no recae únicamente en el Estado. Los padres también deben asumir su papel.

Permitir que un menor participe en actividades de alto riesgo sin supervisión adecuada es una forma silenciosa de negligencia. La adrenalina dura minutos; las consecuencias, toda la vida.

República Dominicana

El rally deportivo en la República Dominicana es una disciplina vibrante y en crecimiento, destacada por eventos off-road y rutas de montaña.

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