
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
“Todos se la tienen cogida conmigo”, es esta una expresión muy común en personas que se sienten rechazadas en sus hogares, trabajos o centros de estudios o lo que es peor aún en todos los lugares.
Sufren, se irritan, lo toman como un desafío poniéndose rebeldes, otros se convierten en prepotentes queriendo aplastar a todos, estar por encima de todos, humillando incluso a todos.
Para combatir ese sentimiento de rechazo desarrollan un sentimiento de superioridad y así ocultar lo inferiores que se sienten.
Pero, lo importante es preguntarse ¿por qué me rechazan? ¿Qué es lo que yo he hecho para que estén todos en contra mía?, si es que es verdad, ¿en que he fallado?
A ellos la falta de humildad los hace llegar a los lugares con una actitud de sentirse superiores por su belleza, sus recursos económicos, su posición social, su cargo en el trabajo o cualquier otro aspecto que los lleva a cometer el error de mirar a todos por encima del hombro.
Son personas conflictivas que se pelean y discuten con todo el mundo y nunca pierden una discusión, siempre creen tener la razón, en el proceso de sentirse rechazados emiten comportamientos para llamar la atención, se inventan cosas, son peligrosos, y si pueden son capaces de destruir a sus enemigos al precio que sea.
Les da trabajo permanecer con una pareja y cambian con frecuencia de candidata, pues nadie reúne las condiciones requeridas para ser su amante, lo que los lleva a vivir una vida muy solitaria, a veces promiscua.
Su autoestima está muy lacerada y esto los lleva a alimentar las redes con el día a día, lo que hacen, los momentos supuestamente de felicidad que viven, lo hermosos que están, luciendo sus voluminosos cuerpos o hermosas figuras.
Tienen problemas serios de personalidad por situaciones de su niñez, tal vez, tienen mucho que sanar y deben vivir un proceso de transformación con apoyo psicológico y el acercamiento a Dios.
Víctor Martinez les recuerda que, la Biblia advierte contra la altivez, señalando que Dios se opone a los orgullosos (Santiago 4:6). Las personas altaneras suelen enfrentar rechazo social y distanciamiento, ya que el orgullo contradice los valores de humildad, amor y consideración hacia los demás. En cambio, el Nuevo Testamento exhorta a vivir con humildad, amabilidad y paciencia, valorando a los demás por encima de uno mismo (Filipenses 2:3). La verdadera humildad no es debilidad, sino fortaleza moral que honra a Dios y promueve relaciones sanas. El orgullo inmoderado lleva al aislamiento; la humildad, al crecimiento espiritual y comunitario.
El Corán rechaza rotundamente la altanería y promueve la humildad como un pilar esencial de la fe. En la sura Al-Furqan (25:63), se describe a los creyentes verdaderos como aquellos que caminan con humildad, evitando el orgullo y la presunción. Las personas altaneras, que se apartan del respeto hacia Allah y los demás, son objeto de advertencia divina. La humildad no es debilidad, sino fortaleza espiritual, característica de los profetas y mensajeros. La verdadera humildad implica someterse a los mandamientos de Dios y rechazar el deseo de ostentación. Por tanto, el Corán invita a trascender el ego para alcanzar una conexión auténtica con lo Divino. La arrogancia es vista como un rasgo de Satanás (Iblís), quien se negó a inclinarse por sentirse superior, mientras que la humildad, el respeto y la igualdad son virtudes fundamentales en el Islam.
No se concibe a un buen creyente expresando, “se la tienen cogida conmigo” y mucho menos actuando así, si eres uno de ellos te invito hoy a revisarte, buscar ayuda y orar mucho por ti.
Gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Nuccia Paus este mensaje ha llegado a todos ustedes. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



