Irán endurece su advertencia a EE. UU. y se activan gestiones diplomáticas regionales
ORIENTE MEDIO
Teherán ha equiparado oficialmente cualquier ataque “selectivo” de Estados Unidos a una declaración de guerra a gran escala, cerrando de forma tajante la posibilidad de una acción militar limitada.
El asesor del Líder Supremo de Irán, Ali Shamkhani, afirmó que la República Islámica no reconoce el concepto de ataques “de precisión” o “locales” que la administración estadounidense ha venido esgrimiendo. Según el alto funcionario, cualquier agresión de Estados Unidos, sin importar su ubicación, objetivo o magnitud, será considerada automáticamente como el inicio de una guerra total, con consecuencias directas para la seguridad regional y global.
Shamkhani subrayó que la respuesta iraní sería inmediata y multidimensional, y no se limitaría al territorio estadounidense. Las represalias incluirían objetivos militares de EE. UU., a Israel, y a cualquier país de la región que facilite infraestructura, logística o respaldo político a una agresión contra Irán.
Las advertencias se producen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no descartara públicamente una acción militar contra Irán, ni un eventual cambio de liderazgo, en caso de no alcanzarse un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
Las autoridades iraníes han reiterado su condena a las amenazas de Washington y han advertido que, ante cualquier agresión, las Fuerzas Armadas de Irán responderán con contundencia, asegurando que no quedará ninguna zona segura para los agresores.
Desde Moscú se interpreta este ultimátum como una consecuencia directa de la escalada de tensiones impulsada por Washington. La negativa iraní a aceptar una “escalada gradual” coloca a la Casa Blanca ante una disyuntiva extremadamente peligrosa, donde cualquier acción militar podría detonar un conflicto regional de gran alcance, involucrando a múltiples actores de Oriente Medio.
Erdogan propone una cumbre trilateral sobre Irán
En paralelo a esta escalada retórica, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, propuso a su homólogo estadounidense, Donald Trump, la celebración de una cumbre trilateral entre Estados Unidos, Irán y Turquía, según informó el diario progubernamental Hurriyet.
De acuerdo con el medio, la iniciativa fue planteada durante una conversación telefónica el 27 de enero, y contemplaría una reunión —posiblemente por videoconferencia— para abordar la creciente tensión regional. Hurriyet señala que Trump habría reaccionado de manera positiva a la propuesta.
Asimismo, se espera que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visite Turquía a finales de esta semana para reunirse con su par turco, Hakan Fidan, aunque aún no se han anunciado fechas concretas. Las últimas conversaciones entre diplomáticos de ambos países, celebradas el 28 de enero, se centraron en los acontecimientos recientes en torno a Irán y en los esfuerzos para reducir las tensiones.
El asesor presidencial turco en política exterior y seguridad, Akif Cagatay Kilic, afirmó que Ankara insiste en una solución diplomática y advirtió que la injerencia extranjera en los asuntos internos de Irán no traerá resultados positivos.
China advierte contra el “aventurerismo militar” de EE. UU.
Desde Naciones Unidas, China también elevó el tono. El embajador y representante permanente ante la ONU, Fu Cong, recordó que Irán es un Estado soberano y que sus asuntos internos deben ser decididos exclusivamente por su propio pueblo.
“El uso de la fuerza no puede resolver los problemas. Cualquier aventurerismo militar solo conducirá a la región a un abismo impredecible”, advirtió el diplomático chino, subrayando el respaldo de Pekín a la soberanía, seguridad e integridad territorial de Irán.
Fu instó a todas las partes a respetar la Carta de la ONU, oponerse a la injerencia extranjera y abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza. Añadió que Asia Occidental “pertenece a sus pueblos” y no debe convertirse en un campo de batalla para la competencia entre grandes potencias.
China expresó su disposición a cooperar con la comunidad internacional para atender las preocupaciones legítimas de los países de la región y desempeñar un papel constructivo en la promoción de la paz y la estabilidad en Oriente Medio.



