Ormuz, una estaca en varias gargantas

La crisis económica mundial, como secuela del poderoso recurso en manos de Irán -el estrecho de Ormuz-, mantiene a muchos “tragando con dificultad”.
En especial, en Estados Unidos —en lugares como California y Nueva York—, el precio del galón de gasolina hace tambalear a los sectores de menor poder adquisitivo, lo que favorece el programa electoral del Partido Demócrata.
Y es precisamente de ahí que surge la presión de Donald Trump sobre otras naciones para endurecer su postura frente a Irán, en busca de una salida al petróleo a través de Ormuz.
Incluso, la administración Trump ha perdido el apoyo de naciones europeas que no comparten la política del mandatario en Oriente Medio.
Hasta la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) luce fragmentada a la hora de sumarse a Trump en una posible aventura de utilizar la fuerza para garantizar la salida del oro negro.
Al debilitarse antiguos aliados de Trump en la Unión Europea, surge la interrogante: ¿se lanzará Trump a una aventura sobre el estrecho de Ormuz?
Entonces, con la UE fragmentada y la OTAN sin rumbo, ¿qué hará la administración Trump?



