NACIONALESOPINION

Coqueteos políticos que pasan factura

 

Teriantropía y Fentanilo en la nueva realidad dominicanaPor Margarita de la Rosa

Si el presidente Luis Abinader tuviera aspiraciones de reelegirse, probablemente habría sido mucho más cuidadoso al momento de proyectar una imagen de cercanía o simpatía con Donald Trump, una figura que despierta profundas divisiones dentro y fuera de los Estados Unidos.

Ese aparente coqueteo político no ha pasado inadvertido para importantes sectores de la prensa dominicana, que han comenzado a cuestionar la conveniencia y el sentido de esa postura.

En política, los gestos también comunican, y muchas veces dicen más que los discursos.

Lo preocupante es que desde el poder a veces se subestima el impacto que estas señales tienen en la percepción pública. Lejos de fortalecer su imagen, este tipo de posicionamientos podría estar alimentando el descontento y ampliando las críticas en sectores que observan con recelo cualquier alineamiento con figuras o agendas que no necesariamente representan los intereses nacionales.

Si esa percepción continúa creciendo, los efectos no se quedarán en el debate mediático. La política tiene su momento de balance: las urnas. Y allí no solo se mide la gestión de un líder, sino también las decisiones simbólicas y las alianzas que se proyectan ante la ciudadanía.

En ese escenario, los costos políticos no los paga únicamente un gobernante, sino también el partido que lo respalda.

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