
Mensaje 4679
 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA Â
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
El último y trágico personaje en la parábola del hijo pródigo es el hijo mayor.
Mientras el hijo mayor entra del campo, escucha música y baile. Descubre por uno de los sirvientes que su hermano menor ha vuelto a casa y que lo que escucha es el sonido de la alegrÃa por el regreso seguro de su hermano. El hermano mayor se enfurece y se niega a entrar a la casa. Su padre sale a buscar a su hijo mayor y ruega que entre. «Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquÃ, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo» (Lucas 15:29-30).
El padre responde suavemente: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos» (versÃculos 31-32).
Las palabras y acciones del hijo mayor revelan varias cosas sobre él:
1) Su relación con su padre estaba basada en trabajos y méritos. Señala a su padre que siempre ha sido obediente, ya que ha estado «trabajando como un esclavo»; por lo tanto, merece una fiesta, la ha ganado.
2) Desprecia a su hermano menor como indigno del favor de su padre.
3) No entiende la gracia y no tiene lugar para el perdón. De hecho, la demostración de gracia hacia su hermano le enoja. Su hermano no merece una fiesta.
4) Ha desheredado al pródigo como hermano, refiriéndose a él como «este tu hijo» (versÃculo 30).
5) Piensa que su padre es tacaño e injusto: «nunca me has dado ni un cabrito» (versÃculo 29).
Las palabras del padre son correctivas de varias maneras:
1) Su hijo mayor deberÃa saber que su relación no se basa en el rendimiento: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas» (Lucas 15:31).
2) Su hijo mayor deberÃa aceptar a su hermano como parte de la familia. El padre se refiere al pródigo como «este tu hermano» (versÃculo 32).
3) Su hijo mayor podrÃa haber disfrutado de una fiesta en cualquier momento que quisiera, pero nunca utilizó las bendiciones a su disposición.
4) La gracia es necesaria y apropiada: «Era necesario hacer fiesta» (versÃculo 32).
El enfoque del hermano mayor estaba en sà mismo y en su propio servicio; como resultado, no se alegró de la llegada de su hermano a casa. Estaba tan consumido por la justicia y la equidad (como las veÃa) que no logró ver el valor del arrepentimiento y regreso de su hermano. El hermano mayor habÃa permitido que la amargura se arraigara en su corazón hasta el punto de que no pudo mostrar compasión hacia su hermano. La amargura se derramó en otras relaciones también, e incapaz de perdonar el pecado percibido de su padre contra él. En lugar de disfrutar de comunión con su padre, hermano y comunidad, el hermano mayor se quedó fuera de la casa y alimentó su ira. ¡Qué triste escoger la miseria y el aislamiento por encima de la restauración y reconciliación!
El hermano mayor, y los lÃderes religiosos de los tiempos de Jesús, fallaron al darse cuenta de que «El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavÃa en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos» (1 Juan 2:9-11).
En nuestro ejercicio de hoy oraremos por nuestros hermanos que nos aborrecen, nos guardan rencor, sienten envidia o conserva alguna actitud de repudio hacia nosotros.
VÃctor MartÃnez te invita a orar por los hermanos mayores o menores que han asumido actitudes como estas, cuando nos ven transitar en los caminos del Señor para entrar en Su Casa y ser acogidos.
Vamos a leer hoy el capÃtulo 12 del libro de la Virgen MarÃa y a meditarlo en nuestro corazón.
Gracias a nuestra hermana Sor Antonia RodrÃguez por hacer que esta reflexión llegue hasta cada uno de ustedes, bendÃcela, Señor.
Hasta la próxima



