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¿Servidor público o «amo del poder»? El desastre en la conducta de los funcionarios en RD

En nuestra República Dominicana, el ejercicio de la política ha parido una casta de personajes que confunden la vocación de servicio con la propiedad privada. Reza el dicho popular: «Si quieres conocer a Juanito, dale un carguito». Pero hoy el látigo suena más fuerte, porque ya no solo es un «carguito», es la mutación de ciudadanos comunes en amos del poder, inflados de una prepotencia que asquea a la sociedad.

El contraste de la decencia: Países Bajos y Costa Rica

Mientras el funcionario dominicano promedio necesita cuatro yipetas blindadas, flanqueadores que atropellan al trabajador y una corte de «lambones» para ir a la esquina, en los Países Bajos la norma es la humildad.

Allá, en la cuna de la civilización moderna, es común ver a ministros y altos dignatarios llegar a sus despachos en bicicleta, cargando su propio bulto, sin sirenas estridentes ni seguridad pagada por el sudor del pueblo. No es que les falte dinero, es que les sobra educación y respeto.

Entienden que son empleados de la gente, no sus dueños.

Incluso aquí mismo, en nuestra región, tenemos a Costa Rica. Un país hermano que ha demostrado que no se necesita ser una potencia económica para que un servidor público sea un caballero o una dama que respeta la ley y al ciudadano.

La radiografía del «pelafustán» local

¿Servidor público o "amo del poder"? El desastre en la conducta de los funcionarios en RDFrente a esa cultura de paz y orden, en RD tenemos al funcionario que se «jode» en el pueblo, que destruye instituciones y que utiliza el cargo para humillar. Esos amos del poder que roban y se creen intocables olvidan que el poder es transitorio y la vergüenza es eterna. La prepotencia es el escudo de los mediocres; la sencillez es la marca de los grandes estadistas.

El latigazo final:

Es hora de importar buenos modales. Es hora de que el funcionario dominicano aprenda que el mayor honor no es el sueldo ni la placa oficial, sino la decencia. A esos que hoy se creen intocables detrás de un escritorio: bajen de la nube, que el pueblo está harto de su arrogancia.

¡Imitemos a los Países Bajos, adecentemos la administración pública y saquemos a los amos del poder que solo sirven para servirse!

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