¡Más 53 mil prófugos! ¿Y seguimos construyendo cárceles?

Mientras las cárceles dominicanas albergan unos 25,200 prisioneros, miles de prófugos siguen en la mira de las autoridades. ¿Dónde está el problema, en las prisiones o en quienes logran escapar de la justicia?
Por Augusto Álvarez
Actualmente, existen unos 25,200 prisioneros en las cárceles dominicanas, mientras más de 50 prófugos de la justicia se encuentran en la mira del DICRIM, equipo especializado de la Policía Nacional.
Ahora bien, con cada nueva dirección del cuerpo policial surgen informaciones y anuncios sobre la persecución de prófugos. Sin embargo, ¿por qué no hablar también de las razones que han permitido acumular semejante cantidad de personas buscadas por la justicia?
Hubo una época en la cual La Victoria era prácticamente el terror de los prisioneros, con excepciones como El Sisal, de Azua, y posteriormente Anamuya, en Higüey.
En realidad, quienes eran enviados a El Sisal, en Azua, quedaban expuestos a condiciones extremas que, según los relatos de aquella época, podían llevarlos prácticamente al límite de la muerte, individual o colectiva.
Se hablaba entonces, en voz baja, de que La 40, El 9 y la propia Victoria podían ser consideradas verdaderas escuelas del terror carcelario.
Y cuando se habla de El Sisal, también aparece en la memoria histórica el tema de los presuntos crímenes colectivos cometidos durante la dictadura de Trujillo.
Quizás algún historiador, sin temor ya al terror atribuido al coronel Alcántara, se decida algún día a escribir con amplitud sobre los crímenes y abusos que la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo habría generado en El Sisal.
Pero volvamos al presente.
Ahora mismo, la prisión conocida como El 15 de Azua es señalada como una de las peores cárceles para los internos que cumplen condena.
La pregunta, entonces, sigue sobre la mesa:
¿Seguiremos construyendo cárceles sin preguntarnos por qué tantos terminan dentro de ellas y cómo tantos otros logran convertirse en prófugos?



