Altos precios, inseguridad, insalubridad y caos colocan gobierno PRM-Abinader contra las cuerdas
Trump avanza en sus objetivos aplicando la vieja máxima de Julio César: dividir para vencer. En la Policía Nacional anuncian ascensos “por mérito”, otro golpe directo a la supuesta reforma

Buenos días…
Decía Julio César: “Divide y vencerás”. Y eso, exactamente eso, es lo que hoy ejecuta el presidente Donald Trump, fragmenta a sus adversarios, los neutraliza y avanza sin pedir permiso.
Dividió al chavismo. Hoy Nicolás Maduro está tras las rejas, la oposición venezolana luce atomizada y Estados Unidos disfruta, sin complejos, del control económico de la llamada Patria de Bolívar.
Le duela a quien le duela, Trump no improvisa, sino que juega ajedrez, mientras otros apenas mueven fichas de dominó. Si continúa por ese camino, Estados Unidos recuperará su poderío, tal como lo prometió en campaña.
Todo lo contrario ocurre en la República Dominicana con el presidente Luis Abinader. Prometió cambio, pero no trajo ni sencillo. El país no avanza, retrocede. Prometió institucionalidad y hoy la pisotea. Y eso, señores, es una vergüenza nacional.
Aquí hay funcionarios que actúan con total desparpajo, burlándose del país. El caso del director de la Policía Nacional es un ejemplo claro. El presidente Abinader viola la Ley 590-16 para mantenerlo en el cargo, y bajo esa ilegalidad, Guzmán Peralta opera como chivo sin ley.
Porque no nos engañemos… Guzmán Peralta es un director ilegal. Y desde esa ilegalidad emite el memorándum 2605, donde habla sobre los llamados “ascensos por mérito”. Pero la ley policial no contempla ascensos por mérito.
Un oficial general retirado de la Policía Nacional lo explicó sin rodeos: esa figura puede convertirse —y suele convertirse— en una excusa perfecta para comercializar rangos. Y los hechos recientes lo confirman, en los últimos ascensos hubo ascensos ilegales.
Por eso, atención Faride Raful: aquí no se puede hablar de reforma policial. Si esto es la reforma, como hemos advertido desde hace tiempo, la cacareada reforma no es más que un lodazal.
Según lo que vemos, la “reforma” policial ha servido para:
- Violar la ley policial.
- Golpear mujeres embarazadas.
- Agresión a parejas.
- Asesinar ciudadanos en operativos por música alta.
- Ejecutar extrajudicialmente.
- Maltratar ciudadanos.
- Realizar ejecuciones masivas.
- Reintegrar oficiales puestos en retiro forzoso por vínculos con el narcotráfico.
- Ascender y asignar funciones a oficiales de alto rango implicados en corrupción y desfalcos al Estado, comprobados en auditorías de la propia Policía Nacional, que fueron anunciados por el presidente en un discurso de rendición de cuentas.
Coincidimos plenamente con el expresidente Leonel Fernández, el gobierno del PRM y de Luis Abinader ha sido un desastre, un fracaso en los aspectos más esenciales para la vida de la población.
Se habla de bonanza en el campo. Vayan y vean. Un plátano, pequeño y flaco, cuesta entre 30 y 40 pesos.
Entren a los supermercados, allí todo está más caro que el año pasado. Y la carne de pollo escaseando y más cara.
Como denunció Leonel Fernández, es alarmante el encarecimiento de los alimentos, el colapso del sistema de salud y la deficiente supervisión de las obras públicas.
La corrupción en este gobierno —y decirlo da vergüenza— es aberrante. Triplica, con intereses, los casos ocurridos en los gobiernos de Danilo Medina, hoy convertido en una momia política que no se atreve a abrir la boca.
El caso SENASA es más grande que ODEBRECHT. Sus consecuencias fueron amargas y golpearon directamente a los enfermos, a quienes dependían de esa institución para no morir.
Se les negaban servicios a los asegurados mientras se desfalcaba el sistema. Y hoy, algunos de esos responsables son protegidos por el binomio PRM–Luis Abinader.
Si en este gobierno hubiese transparencia real y una lucha auténtica contra la corrupción —no de cartón— otro gallo cantaría. Con fuerza. Como lo hace Trump en Estados Unidos.
Y ya que hablamos de Trump: presidente, no abandone las operaciones antinarcóticos en el Caribe. Extienda esa guerra contra esa plaga en aguas internacionales. Abra los ojos.
Vigilen las costas haitianas y, sobre todo, la frontera dominico-haitiana. Eso sí: sin violar nuestra soberanía. Aunque por ahí pasan demasiadas cosas raras, en ambas direcciones. Y no lo dice un dominicano: lo dijo un haitiano que se hizo millonario con ese negocio fronterizo. Hoy vive cómodo en Miami… mirando para todos lados, cuidándose hasta de su sombra.
En definitiva, los altos precios de los alimentos, los medicamentos, la tarifa eléctrica, los apagones, de “ñapa”, el colapso de la salud, la deficiencia de la educación, la espantosa inseguridad, el caos del tránsito y el abandono de túneles, elevados y puentes mantienen al presidente Abinader, al PRM y a su gobierno al borde del nocaut.
El golpe final podría venir de la corrupción, el narcotráfico, el microtráfico, sus cómplices y la impunidad. Pero también, de quienes utilizaron recursos del narco en campañas políticas.
Y no se vayan: esto se pone bueno… aunque al pueblo se lo esté llevando el mismísimo diablo, con el dólar disparado y sin control. Se aplica la ley para unos y para otros no.
Cada día, cada minuto y cada segundo que transcurre, Abinader se empequeñece como político y como presidente, fallando en todas las materias que exige gobernar. Juró cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, de acuerdo con lo que se establece en el artículo 177, de la Carta Magna, y lo que está haciendo, es todo lo contrario. Y eso, podría tener graves consecuencia, si en este país hubiese división de poderes, tal y como se estable en la propia Constitución.



