No hay suerte con SENASA, y el robo de órganos hay que investigarlo, no negarlo
Salir de Ciudad Juan Bosch por Las Américas es confesarse con el mismísimo hombre de los cayos

Buenos días…
En República Dominicana no sabemos, a ciencia cierta, si hay o no tráfico de órganos. Y punto final.
Eso no lo puede afirmar ni negar nadie, ni siquiera la ministra de Interior y Policía, Faride Raful. Cuando no se investiga, no se sentencia. Lo serio es investigar; lo irresponsable es salir a desmentir como loro entrenado.
Lo que sí es un hecho, duro y frío, es que en apenas dos años han desaparecido dos niños de la misma edad, y pareciera que la tierra se los tragó sin dejar rastro. Eso no es casualidad. Eso no es normal. Eso se llama inseguridad infantil, y es una llaga abierta que el Estado prefiere tapar con silencio.
Faride Raful debería investigar. No negar. Porque negar sin pruebas casi siempre termina en bochorno público.
Que se lo pregunten al presidente Luis Abinader y a la vicepresidenta Raquel Peña, que se pasaron meses negando los escándalos de SENASA… hasta que explotó la bomba. Y lo que salió fue un desfalco mayúsculo, uno de los carros de corrupción más grandes vistos en la administración pública reciente.
Moraleja: a veces es mejor quedarse callado que quedar en ridículo.
Salir de Ciudad Juan Bosch por la marginal de Las Américas es, sin exagerar, confesarse con Lucifer. Esa vía no tiene doliente. Parece invisible para el Ministerio de Obras Públicas y para las autoridades municipales de Santo Domingo Este, si es que existen.
Y que nadie se equivoque: el abandono de esa vía no afecta al gobierno de Danilo Medina, que fue quien la construyó. Afecta a los cientos de conductores que están obligados a jugarse la vida todos los días. Es una vergüenza nacional. Una prueba clara de que aquí la autoridad anda perdida.
Cuando llueve, el carril norte-sur se convierte en una trampa mortal. Intransitable. Un desastre. Y luego se preguntan por qué la gente anda harta y frustrada.
No hacen falta más discursos. Que hablen las imágenes:

Por cierto, en Santo Domingo Este debería existir una dirección propia de la DIGESETT. Porque aunque el tránsito es un caos en todo el país, aquí es un infierno sin ley. Los agentes de la DIGESETT solo aparecen los fines de semana, persiguiendo motoristas. El resto de la semana, brillan por su ausencia.
Dicen que hay un coronel que funge como director desde hace años, pero parece estar más pendiente a equipos de Grandes Ligas que a cumplir con su deber en la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón.
Aunque claro, hoy esta patria la dirige Luis Abinader, pero cuyo gobierno, en materia de tránsito, ha sido un fracaso rotundo. ¡Qué pena, presidente!
Donald Trump dice estar preocupado por cientos de muertos en Irán producto de protestas contra su gobierno. Y sí, eso duele. Pero esa preocupación desaparece cuando se trata de Gaza, donde no hablamos de cientos, sino de miles de muertos, víctimas de bombardeos y de un genocidio descarado ejecutado por Israel. Parece que no todos los muertos pesan igual en la balanza moral.
Mientras tanto, aquí el pueblo protesta por el festival de aumentos en la canasta familiar. En los supermercados todo sube. Absolutamente todo. ¿Y a quién se le reclama? A nadie. Estamos huérfanos. Nadie enfrenta esa realidad.
Abinader parece no enterarse de que durante su gobierno los precios se han duplicado y hasta triplicado. Bueno, menos el café… porque ese no se duplicó: se disparó de 60 a 220 pesos la media libra, en apenas cinco años.
La oposición debería despertar de la siesta y fiscalizar. Y esto lo decimos, porque ahora hasta el agua cuesta más, y en algunos sectores, ni llega.
Y ojo: se comenta que viene otro aumento en la tarifa eléctrica. Es decir, apagones más caros. Se pagará más… para recibir menos.
El dólar sigue por encima de 64 por uno. No hay dinero en la calle. El griterío se escucha en todos los barrios.
El microtráfico sigue pa’ lante, creciendo como verdolaga. En sectores, como Nuevo Amanecer, en Santo Domingo Este, algo huele mal. Muy mal.
En todos los bochinches, los mismos microtraficantes se acusan entre ellos de estar protegidos por un capitán de la Policía Nacional. Y eso ocurre, irónicamente, cerca del barrio de la Policía. Ofrézcome. Qué vergüenza.
Y más vergüenza todavía: el padre Nino está llamando a una movilización nacional contra la explotación minera en la Cordillera Septentrional. ¿Permitirá el presidente Abinader que se toque la Cordillera? Eso sería un crimen histórico. Eso no se puede permitir.
República Dominicana está jodida.
¿Qué por qué?
- No hay seguridad ciudadana.
- No hay seguridad alimentaria.
- No hay seguridad de salud.
- No hay seguridad educativa.
- No hay seguridad vial.
En resumen: vivimos en un país inseguro.
En este gobierno, SENASA fue desfalcado. Y se comenta que parte del botín robado se usó en la pasada campaña política.
Pero lo más grave no es el robo: es la desfachatez. Negarle a una persona una operación vital es condenarla a muerte. Y eso ocurre en SENASA.
Hay dinero para robar, pero no para salvar vidas. ¡Ave María Purísima! Ese es el jodío cambio que nos prometieron.



