INTERNACIONALESOPINION

Fuego en las alturas de Oriente Medio; abajo, las víctimas superan las 814

Para quienes planifican y hacen guerras, la vida humana parece tener menos valor que una cucaracha.

Desde el fuego que acabó con el ayatolá Ali Jomeini, se habla de cifras de víctimas que superan las 814. Sin embargo, sospechamos que la realidad supera a las estadísticas.

Las bombas y las descargas de aviones supersónicos sobre blancos reales nos conducen a preguntarnos: ¿por qué minimizar las cifras?

Los mandos militares estiman que sus operativos en la zona han sido precisos. No obstante, los masivos y extensos bombardeos que se incrementan día tras día hacen suponer que, de extenderse el conflicto por el tiempo que ha mencionado el presidente Trump, el próximo mes de abril el fuego seguirá encendiendo a Oriente Medio.

Quienes conocen la cultura islámica no ignoran que Ali Jomeini era uno más y que su eliminación sería sustituida inmediatamente, pues la sucesión es una tradición en esas partes del mundo.

Igual sucede con el caso de los libaneses, donde el esfuerzo de Israel por exterminarlos resultará inútil.

En Gaza, las víctimas de las masacres israelíes parecen recordar el resucitamiento de Lázaro: en la Franja de Gaza y fuera de ella, los palestinos siguen ahí.

Pese a los pronósticos sobre la duración de la guerra, oremos por un final con sabor a paz.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba