
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Beber agua es uno de los mejores hábitos que se puede tener si se quiere estar saludable. Biológicamente, el cuerpo humano está compuesto de un 70% de agua, y aunque sería suficiente, es importante beberla regularmente porque ayuda al organismo a estar hidratado y funcionando adecuadamente.
Se ha demostrado que el agua puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, transporta nutrientes y oxígeno a las células, elimina desechos y toxinas del cuerpo, alivia la fatiga, disminuye los episodios de migraña, aumenta las propiedades de una piel sana, entre otras; es como un lubricante, ya que permite que todas estas funciones se hagan de manera más fluida.
Los valores del agua para el bienestar humano van mucho más allá de su papel a la hora de apoyar las funciones vitales e incluyen la salud mental, el bienestar espiritual, el equilibrio emocional y la felicidad. Por ejemplo, el agua en los paisajes tiene valores estéticos que contribuyen a la salud mental
Culturas de todo el mundo asocian el agua con la curación y la energía. La gente viaja grandes distancias para beber o bañarse en agua de montañas, pozos y manantiales, impregnada de una energía especial. Mucha gente cree que el agua tiene la capacidad de absorber las oraciones, purificar la energía no deseada y brindar una buena medicina.
El agua en la Biblia simboliza vida, purificación y renovación espiritual. Desde el Génesis, donde las aguas preceden a la creación, hasta el Apocalipsis, donde se describe un río de agua viva, el agua representa el origen y el fin de la existencia. En el bautismo, cumple una función profunda y espiritual más allá del físico. Jesús promete que quien beba del agua que Él da nunca tendrá sed nuevamente, transformándolo en un manantial de vida eterna. Así, el agua es un símbolo central de gracia, salvación y comunión con Dios.
La voz agua aparece 582 veces en el Antiguo Testamento y cerca de 80 veces en el Nuevo. Pero no se agota allí el vocabulario referente al agua. Tenemos en la Biblia toda una constelación de términos en torno a este tema. La palabra mar es de las más frecuentes (395 veces) en hebreo y 92 veces en griego. Estas y otras palabras expresan de una manera muy directa la experiencia humana y religiosa del agua. La riqueza del uso del vocabulario referente al agua es muy rica en el texto sagrado, y recoge todos los aspectos que tienen que ver con ella. Hay una terminología que se refiere a los fenómenos meteorológicos: lluvia (de otoño, de invierno, de primavera), rocío, escarcha, nieve, granizo, huracán; una terminología geográfica: océano, abismo, mar, fuente, (agua viva), río, torrente, (inundación, crecida); otra que se refiere al aprovisionamiento: pozo, canal, cisterna, aljibe; y también los términos que indican su uso: abrevar, beber, saciar la sed, sumergir (bautizar), lavar, purificar, derramar
La Palabra de Dios, en un claro contenido bautismal, nos hablará de la sed y del agua. Las lecturas de hoy están centradas en el simbolismo del agua. El Señor hace brotar agua de una roca, según la primera lectura. El evangelio de Juan se atreve a afirmar que el verdadero “don de Dios” es el agua viva del Espíritu que Jesús da a quien se la pide. Y Pablo habla del amor que Dios “derrama” sobre el corazón de los creyentes, siempre que, como nos advierte el salmo, no sea un corazón endurecido. No endurezcamos nuestros corazones y escuchemos atentos esta Palabra.
En el repaso de la historia de la salvación que hacemos en las primeras lecturas de los domingos de Cuaresma, hoy se nos presenta a Moisés. La página que leeremos del libro del Éxodo 17, nos narra un episodio de rebelión y protesta por parte del pueblo hacia Moisés: acontecimiento que ha quedado en la historia de Israel como «el día de Meribá y Massá en el desierto, y lo cantaremos en el salmo 94 del día de hoy.
Como a los israelitas, esclavos en Egipto, también Dios nos ha librado a nosotros y nos ha dado las aguas de la salvación; por eso también a nosotros el salmo nos invita a escuchar la voz de Dios y convertirnos. Diciendo a todos:
“Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: No endurezcan su corazón”.
La lectura que escucharemos de la Carta de San Pablo a los Romanos, es uno de los textos mayores de la Teología paulina sobre la justificación, con sus elementos integrantes y consecuencias. Se trata aquí de la gracia en alusión al agua del bautismo.
Juan 4 nos trae en el Evangelio una serie de encuentros con Jesús en los que Él se revela como origen de la vida, hoy bajo el simbolismo del agua en el pasaje de la mujer samaritana.
0707 te invita hoy a ponerte en tu lugar de oración, con tu recipiente de cristal pequeño con agua, las goticas de aceite verde y los siete granitos de sal, encenderás una vela, un incienso y oraras por un largo rato, leyendo tu Biblia y conversando con Dios, vas a leer San Marcos 15, 33-47.
Gracias a nuestra hermana Matilde Farach quien nos acompaña con sus oraciones en este caminar de 40 días con Jesús. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



