La falta de vigilancia en avenidas, carreteras y autopistas desata la anarquía vial en el país
Vehículos pesados circulan por cualquier carril y los accidentes fatales se multiplican a diario en las principales vías dominicanas

Por Ysidro Hidalgo
-III-
SANTO DOMINGO, R.D.
En las avenidas, carreteras y autopistas del país, la ausencia de vigilancia efectiva por parte de la DIGESETT ha generado un clima de anarquía vial que cobra vidas todos los días.
La falta de controles en estas vías permite que los conductores circulen a exceso de velocidad, violando los límites establecidos sin temor a sanciones, mientras que vehículos pesados transitan por cualquier carril, ignorando la obligación legal de usar exclusivamente el carril derecho.
Esta situación ha provocado un alarmante aumento de accidentes de tránsito, muchos de ellos fatales. El uso indebido de los carriles por parte de patanas, camiones y furgones, combinada con la alta velocidad de los vehículos livianos, crea un escenario extremadamente peligroso para todos los que transitan por vías como la autopista Duarte, la 6 de Noviembre, Las Américas, la Circunvalación y otras principales rutas interurbanas.
La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre y Seguridad Vial establece con claridad que los vehículos pesados deben mantenerse en el carril derecho, y que el exceso de velocidad debe ser sancionado. Sin embargo, sin vigilancia constante ni operativos visibles, estas disposiciones quedan en letra muerta. La falta de patrullaje y radares en puntos críticos convierte a las autopistas en verdaderas pistas de carrera.
La responsabilidad de prevenir estos accidentes recae sobre la DIGESETT y demás autoridades del sistema de tránsito. Su rol no debe limitarse a fiscalizar en las ciudades; también deben garantizar la seguridad vial en las carreteras, donde ocurren muchos de los accidentes más trágicos. La ausencia de presencia activa es una omisión grave que pone en peligro vidas humanas.
Urge un plan nacional de patrullaje preventivo, con controles de velocidad, inspección de vehículos pesados y señalización adecuada en toda la red vial del país. No se puede seguir normalizando el desorden en las autopistas, ni esperar que cada accidente grave sea solo una estadística más.



