Trump y Teherán se escriben por “papelitos” para buscar una salida a la crisis de Ormuz

La diplomacia vuelve a los viejos tiempos: Washington y Teherán intercambian mensajes por intermediarios, mientras el mundo mira al estrecho de Ormuz y el petróleo vuelve a dispararse.
RABAT
Como en los tiempos viejos de la diplomacia, cuando los grandes conflictos comenzaban a destrabarse con mensajes escritos que iban y venían de una oficina a otra, Estados Unidos e Irán parecen haber desempolvado los famosos “papelitos”, aunque ahora viajan por canales diplomáticos y con intermediarios de por medio.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó este jueves que las conversaciones indirectas entre Teherán y Washington continúan y que ambas partes siguen intercambiando mensajes a través de intermediarios.
“El proceso de negociación continúa”, afirmó Araghchi, quien explicó que Irán ya presentó a Estados Unidos su propuesta, conocida como el “plan de siete días”, y que Teherán recibió la respuesta de Washington.
Ahora, según el canciller iraní, Irán está estudiando la posición estadounidense y espera responder en los próximos días.
El papelito que puede mover al mundo
Y aquí está lo interesante: detrás de esos mensajes aparentemente sencillos se encuentra uno de los problemas geopolíticos y económicos más delicados del momento: el estrecho de Ormuz.
La propuesta iraní contempla una hoja de ruta que permitiría avanzar hacia la reapertura del estratégico paso marítimo y retomar las conversaciones entre Teherán y Washington. Según la propuesta presentada por Irán, una vez aceptadas determinadas condiciones, el proceso podría desembocar en la reapertura del estrecho en un plazo de siete días.
No es un asunto cualquiera.
Por Ormuz transita normalmente alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción prolongada tiene capacidad para golpear el precio del crudo, el transporte marítimo, los combustibles, la inflación y, en cadena, prácticamente todas las economías.
Y los mercados ya están dando la señal.
Este jueves, en medio de la tensión y de nuevos ataques contra buques en la región, el Brent llegó a unos 104.75 dólares por barril, mientras el WTI alcanzó aproximadamente 92.28 dólares, ambos con fuertes avances durante la jornada.
Si los “papelitos” traen acuerdo, petróleo bajaría
Por eso, una salida diplomática satisfactoria entre Washington y Teherán tendría un efecto que iría mucho más allá de la política.
Si disminuyen las amenazas sobre Ormuz, se normaliza el tránsito marítimo y vuelve la confianza al mercado, la presión sobre el petróleo podría comenzar a ceder.
Y cuando el petróleo baja de manera sostenida, también disminuyen las presiones sobre los costos de transporte, energía, producción e inflación en numerosos países.
Es decir, esos “papelitos” que hoy cruzan los canales diplomáticos podrían terminar teniendo más peso en la economía mundial que muchas declaraciones pronunciadas frente a las cámaras.
La diplomacia está hablando bajito, pero el mercado petrolero está escuchando cada palabra.
Trump también mueve fichas con China
Mientras Washington intenta mantener abierto ese canal indirecto con Teherán, la administración de Donald Trump enfrenta otro frente económico con China.
Durante la visita del presidente chino Xi Jinping a Washington en septiembre, Trump planteó, según el South China Morning Post, las preocupaciones de Japón sobre las restricciones chinas a determinadas exportaciones, entre ellas las relacionadas con tierras raras, minerales considerados estratégicos para industrias tecnológicas, aeroespaciales y de defensa.
Pekín, sin embargo, habría mantenido su posición de que sus diferencias comerciales con Japón deben tratarse separadamente de la relación entre China y Estados Unidos.
Así, mientras en un escenario se intercambian “papelitos” entre Washington y Teherán para intentar destrabar Ormuz, en el otro continúan las negociaciones y tensiones comerciales entre las dos mayores potencias económicas.
Y mientras los diplomáticos escriben, el petróleo sigue contando los minutos.



