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Reconócete, hijo de Dios

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Mensaje 4687

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

REFLEXIONESEra una madrugada de diciembre muy fría, -2C, 4:30 a.m., me levanto y me pongo en oración, empiezo mi jornada de trabajo y al encender mi laptop, no siento inspiración alguna del Espíritu Santo, lo invoco, pero en vista no de su ausencia, sino de mi poca receptividad, decido pararme y encender el televisor, aunque a esta hora nunca ha sido mi costumbre, por considerarla dañina, para programar un día de paz y exitoso.

Salen algunos recuadros de noticias y documentales, pero mi vista cae en primer lugar en un documental que dice: “El Padre Nuestro original”, lo veo, y al terminar, asumo como una luz recibida por el Espíritu Santo, el empezar a investigar acerca del tema, y es aquí donde llevo varios días recopilando material para compartir con ustedes.

Descubro que, supuestamente, nos hemos pasado la vida repitiendo de manera distorsionada la oración del Padre Nuestro, hemos cambiado lo que Jesús nos enseñó en Arameo, su idioma, para hablar con efectividad con Dios, una oración que bien dicha cambiaría el mundo.

Siglos siendo estudiada por teólogos, millones de personas pronunciándola cada día, pero totalmente distorsionada, la cual desde que fue traducida la hemos contaminado y hemos perdido su poder original.

Quienes la han traducido del arameo, han perdido el significado real de sus palabras, Víctor Martinez desea mostrarte la real oración con sus correcciones e invitarte de hoy en adelante a pronunciarla correctamente para que tengas el verdadero poder de transformarte y ayudar a cambiar el mundo, veamos el original Padre Nuestro, el que Jesús nos enseñó y nos regaló.

El primer error del Padre Nuestro es: “Abun d’basbmaya” traducidas como “Padre Nuestro que estás en el cielo”, he aquí dos errores que distorsionan el verdadero sentido de su mensaje, Jesús no dijo la palabra hebrea que se traduce av, Jesús dijo abba, papá, una diferencia de padre a papá, que pareciera pequeña, pero lo cambia todo.

En el antiguo testamento algunos profetas se habían atrevido a llamarle a Dios, Padre, con una distancia formal, distante y llena de respeto, entonces llega Jesús a romper todos los esquemas, nadie absolutamente nadie, se había atrevido a llamar a Dios papá en público, era demasiado familiar, demasiado íntimo, para muchos una blasfemia, imagínate que los judíos tenían 613 leyes para acercarse a Dios, con rituales, sacrificios y purificaciones exclusivas para los sumos sacerdotes una vez al año, pero Jesús rompe con todo esto.

Al orar en el huerto de Getsemaní, justo antes de ser arrestado Jesús oraba diciendo “abba, papá, todo es posible para ti”, siendo el primero en abrir un camino de intimidad radical con Dios, queriéndonos indicar que éramos sus hijos amados, convirtiendo la oración no en un ritual sino en una conversación familiar, sin intermediarios, con acceso directo, mostrándole a sus discípulos que éramos como niños que corríamos a los brazos de nuestro papá.

Son las dos palabras más poderosas porque estamos haciendo dos declaraciones, declaras tu identidad como hijo y declaras a tu familia, pues nosotros y todo el reino de Dios empieza ahí, no con poder, milagros o señales, el reino empieza cuando entiendes que eres hijo, cuando dejas de verte como siervo, y te ves como heredero que ya lo tienes todo, por eso los cristianos nos llamamos hermanos y debemos compartirlo todo, éramos una nueva familia que desafiaba el orden social de la época.

Fue este el primer regalo que nos dio Jesús y al que hemos disminuido su poder, llamar a Dios, abba, papá, no Padre.

Hoy continuamos nuestro caminar en compañía de la Virgen Santísima, quien llevó toda una vida consagrada a Su Hijo Jesús, hasta el final.

En nuestro ejercicio espiritual de hoy, nos pasaremos el día diciendo: “Papá nuestro, que estas en los cielos”, recuerda que, no solo estas saludando a tu padre que está en los cielos, esto no solo se refiere al cielo de las nubes, sino que Dios está en todas partes, en un plano superior, estamos diciendo algo muy importante sobre nosotros, que somos sus hijos, este es el primer paso, recordar que tú eres un hijo de Dios y que tu verdadero hogar está con Él, y una vez que sabes quién eres, necesitas saber hacia dónde ir.

Te pasarás el día hoy sintiéndote un hijo amado y predilecto de tu Papá Dios, siéntete protegido como nunca, y seguro de que mañana en nuestra segunda reflexión acerca del Padre Nuestro, empezarás a descubrir hacia donde ir.

Víctor Martinez estará orando durante todo el día por ti, al acostarte repite una y otra vez, gracias, papá, gracias por todo.

Lee el capítulo 19 del libro: “La Virgen María. Mitos y Realidades” y conoce a la Virgen del Buen Pastor.

Es Rosalía Echeverría una hija fiel de Jesús y de su Madre María, quien siempre nos apoya para llevar la Palabra de Dios por el mundo entero, bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

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