¡Cógelo, Picante!: La delincuencia no se combate a tiros ni con show

Mientras la delincuencia y el microtráfico siguen ganando terreno, matar supuestos delincuentes, montar espectáculos en redes y hacer reuniones de fotografía no sustituyen la inteligencia, la investigación ni la persecución policial.
Buenos días…
Hemos dicho una y mil veces que la delincuencia no se enfrenta por las redes sociales ni por los medios de comunicación, y mucho menos deteniendo a un supuesto delincuente para exhibirlo como trofeo.
La delincuencia se previene y se combate con inteligencia, investigación y persecución. Los forajidos se capturan los delincuentes. ¡Pero no se ejecutan!
Y vamos a insistir hasta que quede claro: con matar delincuentes, mucho menos con fusilarlos bajo la excusa de supuestos intercambios de disparos, no se enfrenta la creciente y desbordante delincuencia que azota al país.
- Eso no es combatir el crimen.
- Eso es cortar una rama sin tocar el tronco.
Porque cuando un supuesto delincuente termina muerto en un alegado intercambio de disparos, pueden quedar tres preguntas enormes en el aire:
- ¿Se tapó una investigación?
- ¿Se protegió a algún cómplice?
- ¿Se perdió información que podía llevar hasta otros delincuentes, policías o civiles involucrados?
Y hay algo todavía más grave: la vida humana está protegida por el artículo 37 de la Constitución.
La Policía tiene que perseguir al delincuente, pero la Policía no puede convertirse en juez y verdugo.
Si un delincuente cae vivo en manos de los investigadores, puede hablar.
- Puede decir quién le vendió el arma.
- Quién le consiguió un uniforme.
- Quién le facilitó una insignia policial o militar.
- Quién lo conectó con otros delincuentes.
- Quién le vende la mercancía prohibida.
- Y, sobre todo, quiénes están detrás de él.
Matarlo es cerrar la boca de una fuente. Y aquí está el meollo del asunto.
Un delincuente vivo puede llevar a la Policía hasta diez delincuentes más. Un delincuente muerto puede llevarse muchas respuestas a la tumba.
Por eso la verdadera inteligencia policial no consiste en llenar estadísticas de muertos. Consiste en desmontar estructuras criminales. Y ahí es donde hay que poner el ojo.
Señores, el crecimiento de la delincuencia también marcha de la mano con el avance demoledor del microtráfico, una epidemia que golpea especialmente a nuestros jóvenes.
Muchachos menores de 25 años que consumen, se dan su “pase”, se alteran y salen a la calle “a buscársela”.
Ahí está una de las raíces del problema. ¡Ojo con eso! Y lo reiteramos: ejecutar no es un programa ni un plan para enfrentar la delincuencia. Al contrario, puede provocar verdaderos y reales intercambios de disparos. Porque cuando los delincuentes más peligrosos sienten que ya cargan una “sentencia” sobre sus hombros, se preparan para enfrentar a tiros a quienes intenten capturarlos. Y entonces, el supuesto intercambio puede terminar convirtiéndose en una tragedia anunciada.
Y mientras esa maquinaria siga funcionando, podemos llenar las redes de videos policiales, hacer operativos y anunciar capturas todos los días. Pero, la mata seguirá produciendo.
Hay que llegar al que vende, al que distribuye, al que financia y al que protege.
El presidente Luis Abinader, en vez de limitarse a exhortar a los delincuentes a entregarse bajo advertencia de que, de lo contrario, les irá peor, debe colocar al frente de la Policía Nacional a personas con experiencia, carácter, capacidad profesional y, sobre todo, sin cola que le pisen.
- No figurines.
- No personas para las fotografías.
Presidente: ¡abra los ojos! Se lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Y ahí está el detalle: decenas de muertos, cientos de asaltos, despojos y escándalos policiales. Maltratos por doquier y una delincuencia que sigue creciendo. El microtráfico arrollando en los barrios, mientras el miedo y el terror se apoderan cada día más de los ciudadanos.
Presidente, con un plan bien diseñado y bien ejecutado, pueden caer los delincuentes reales, con uniforme y sin uniforme.
¡Basta de show en las redes! Y otra cosa, presidente: La delincuencia no se combate con espectáculos para las redes sociales.
No se combate mostrando a un agente policial comprando yaniqueques, bebiéndose un coco de agua o haciendo montajes con policías y civiles para demostrar una supuesta cercanía con la comunidad.
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Eso podrá servir para una fotografía. ¡Pero no para combatir el crimen! La Policía necesita acercarse a la comunidad, sí.
Pero los encuentros comunitarios deben ser formales, serios y auténticos, con dirigentes y líderes barriales respetados por sus comunidades.
- No con reuniones fabricadas para las cámaras.
¡Ojo! Así también se puede comenzar a recuperar la deteriorada imagen de la institución. Y aquí hay una realidad que no debe esconderse debajo de la alfombra: Hay sectores importantes de la población que no confían en la Policía.
Se escucha decir en los barrios que determinados agentes “venden” información a los delincuentes. Si eso ocurre, estamos ante un problema gravísimo. Y ocurre. Recuerde que una Policía sin confianza pierde una de sus principales armas: la cooperación de la comunidad.
Por eso la institución necesita ser dirigida por personas dignas, experimentadas, profesionales y sin cola que les pisen.
Presidente Abinader: usted sigue cargando cruces pesadas y, en ocasiones, con espinas ajenas.
- Abra los ojos.
- Busque buenos asesores policiales.
- Escuche a quienes conocen la institución desde dentro.
- Y tome decisiones.
Porque si no se actúa con inteligencia, la delincuencia continuará avanzando y el país podría terminar mirando hacia el mismo precipicio que hoy tiene a Haití de rodillas.
Presidente, usted no recibió un mandato de Dios, como Jesucristo, para cargar una cruz tan pesada.
- Lo eligió el pueblo.
- Y al pueblo tiene que responderle.
¡Ojo con eso, presidente!
Y vamos a decirlo claro: La Policía tiene que ser dirigida por policías profesionales, con experiencia, capacidad y autoridad moral.
- No por figurines.
- No por improvisados.
Y mucho menos por personas colocadas allí simplemente por conveniencias políticas.
¡Ojo con eso, presidente!
Y para cerrar, y a propósito de Haití…
Parece que algunos allá estaban soñando despiertos con eso de celebrar elecciones en diciembre. ¿Elecciones dónde? ¿En un país donde buena parte del territorio permanece bajo control de organizaciones armadas y las autoridades no tienen dominio efectivo de amplias zonas?
- Primero hay que recuperar el territorio.
- Después garantizar seguridad.
- Luego organizar las elecciones.
Porque poner urnas en medio del caos, no convierte automáticamente un territorio controlado por pandillas en una democracia funcional.
Y ahí está el problema.



