La reforma policial es un mamotreto, la delincuencia hace fiesta y el Gobierno está en candela

Mientras los delincuentes hacen de las suyas, los muertos aumentan en los llamados intercambios de disparos y la cacareada reforma policial no termina de arrancar. En Europa y Oriente Medio, la pólvora sigue caliente y los que juegan a la guerra podrían terminar mordiendo el polvo.
Buenos días…
La muerte de dominicanos en supuestos enfrentamientos o intervenciones policiales deja a la cacareada reforma policial con los pantalones abajo. ¡Tanto ruido, tanta bulla, tantos millones y, al final, el mismo maco con diferente cachimbo!
![]()
Lo hemos dicho y lo repetimos, esa reforma, como la han vendido, parece un mamotreto. ¡Un fracaso que hace agua por todas partes!
![]()
Y en materia de seguridad, el Gobierno de Luis Abinader y el PRM tiene que mirarse en el espejo, porque la delincuencia no se combate con discursos, fotografías, ejecuciones ni ruedas de prensa.
![]()
Mientras los funcionarios hablan bonito, en los barrios el problema sigue dando carpeta. El microtráfico preocupa, las actividades delictivas mantienen en zozobra a la población y la gente se pregunta: ¿dónde están los resultados de tanta reforma y tanta promesa?
![]()
¡Que no nos vengan con cuentos! Una cosa es enfrentar la delincuencia y otra muy distinta es que cada operativo termine con un muerto y la explicación de siempre: «intercambio de disparos». ¡Esa muletilla ya no convence a todo el mundo!
![]()
Si hubo enfrentamiento, que se investigue. Si hubo abuso, que se castigue. Y si alguien se vistió de autoridad para proteger delincuentes o hacer negocios con ellos, que le caiga el peso de la ley. Porque el uniforme no es patente de corso ni una licencia para matar.
![]()
¡Ojo con eso, señores! La Policía está para perseguir delincuentes, apresarlos y llevarlos ante los tribunales. No para sustituir a los jueces ni para decidir quién vive y quién muere. En República Dominicana no existe la pena de muerte, aunque algunos hechos obliguen a preguntar si hay quienes pretenden aplicarla por la libre.
![]()
Y mientras aquí el Gobierno tiene ese tremendo tollo con la seguridad, en Europa también hay motivos para preocuparse. Francia, Italia y otros países enfrentan sus propios problemas económicos y sociales. Y cuando el bolsillo comienza a quedarse sin aire, se acabó el romanticismo político.
![]()
Porque, en buen dominicano, con la barriga vacía no hay discurso que valga. ¡Al pueblo se le puede vender humo durante un tiempo, pero no se le puede pedir que coma promesas!
![]()
Cuando la compra no alcanza, las facturas llegan como quiera y el dinero se desaparece antes de terminar el mes, la gente comienza a mirar de reojo a quienes gobiernan. ¡Y después no digan que nadie se los advirtió!
![]()
En Oriente Medio, entretanto, las amenazas y las contraamenazas mantienen el ambiente más caliente que una paila en fogón. Cada declaración sube la temperatura y cualquier metida de pata puede complicar todavía más un panorama que ya tiene demasiada pólvora.
![]()
Y en Europa hay sectores que parecen tener los oídos tapados cuando se habla de una salida diplomática a la guerra entre Rusia y Ucrania. ¡Como si la guerra fuera un juego de vitilla y los muertos fueran fichas que se cambian cuando conviene!
![]()
El conflicto ha dejado destrucción, sufrimiento y miles de vidas perdidas. Sin embargo, todavía hay quienes apuestan al desgaste del contrario, como si empujar a una potencia nuclear contra la pared fuera una chercha de esquina.
![]()
Se comenta que uno de los objetivos de esa guerra sería debilitar a Rusia. Pero cuidado, señores, que el tiro puede salir por la culata. Cuando las grandes potencias se ponen a medir fuerzas, los que terminan pagando los platos rotos no son necesariamente los que se sientan en los salones donde se toman las decisiones.
¡Así no se juega con la paz mundial!
![]()
Aquí, mientras tanto, seguimos esperando que la reforma policial deje de ser un afiche bonito y se convierta en resultados. Que la delincuencia encuentre una pared de verdad y que las muertes en supuestos enfrentamientos sean investigadas sin paños tibios.
![]()
Porque una cosa es hablar de seguridad y otra es garantizarla. Una cosa es anunciar reformas y otra es transformar una institución.
![]()
La gente sigue quejándose de los precios de los alimentos y de un dinero que no rinde ni estirándolo con las dos manos.
![]()
El costo de la vida se ha convertido en una pesadilla para miles de familias. El sueldo entra por una puerta y sale por la otra, mientras la compra del supermercado parece una operación de lujo.
![]()
¿Y la FAO? Bien, gracias. Sus declaraciones sobre la situación alimentaria del país merecen contrastarse con lo que vive la población en los colmados, los mercados y los supermercados.
![]()
Porque una cosa son los indicadores y otra muy distinta es la realidad de la madre que tiene que decidir qué deja de comprar para poder llevar comida a la mesa.
![]()
El hambre no se mide desde un escritorio… se siente en la cocina de cada hogar.
En Pakistán investigan. Aquí hay casos que todavía reclaman respuestas.
![]()
La Policía detuvo al propietario de una escuela y abrió una investigación para establecer las circunstancias que provocaron el colapso de sus instalaciones.
¡Sí, señores! Pero no fue en República Dominicana. Ocurrió en Pakistán.
![]()
Y uno no puede evitar recordar la tragedia del Jet Set, que dejó tantas familias destrozadas y tantas preguntas sobre las responsabilidades que debían establecerse.
![]()
No se trata de comparar tragedias distintas ni de afirmar que los procesos judiciales son iguales. Se trata de recordar que, cuando una estructura se desploma y provoca muertes, la investigación debe llegar hasta las últimas consecuencias, sin privilegios, sin nombres intocables y sin que el poder se convierta en escudo.
![]()
La justicia no puede tener una vara para los pequeños y otra para los grandes. Cuando hay muertos, la responsabilidad no puede desplomarse junto con el edificio.



