Ecuador rompe con Cuba: ¿efecto dominó en América Latina?

Por Augusto Álvarez
Apenas 72 horas antes del encuentro entre el presidente Donald Trump y varios mandatarios de la región, Ecuador tomó una decisión que sacudió el tablero diplomático latinoamericano: romper relaciones con Cuba.
El anuncio del presidente Daniel Noboa no pasó desapercibido en el escenario político regional.
Tampoco sería extraño que, tras la reunión con el mandatario estadounidense en Miami, otros gobiernos decidan seguir el mismo camino.
Analistas consideran que Donald Trump observará con atención a los líderes asistentes, evaluando quiénes respaldan con mayor claridad su línea política y quiénes mantienen cierta distancia.
Washington sabe que muchos gobiernos de la región dependen, en mayor o menor medida, de su influencia política, económica o estratégica. Sin embargo, también es consciente de que algunos mandatarios arrastran historias políticas complejas y equilibrios internos difíciles.
En encuentros de este tipo, la agenda suele marcarla el anfitrión. Trump no es la excepción. Además de los temas diplomáticos, es probable que se aborde el impacto de la escalada en los precios del petróleo y sus derivados, un asunto que afecta directamente a las economías del continente.
La decisión de Ecuador se produce en medio de una fuerte ofensiva contra el narcotráfico y en un contexto regional donde los equilibrios ideológicos parecen estar cambiando con rapidez.
El avance de corrientes políticas conservadoras o de derecha en varios países latinoamericanos ha modificado el mapa político de la región.
Ante este panorama, surge una pregunta inevitable:
¿estamos frente a un nuevo alineamiento político en América Latina o simplemente ante una serie de decisiones coyunturales impulsadas por el momento?
El tiempo, como siempre en la política, tendrá la última palabra.



