¡Haití se tambalea! Elecciones en el aire y las pandillas mandan

El proceso electoral vuelve a tropezar mientras la violencia cobra miles de vidas y crece la incertidumbre sobre quién podrá poner orden en un país al borde del abismo.
Por Augusto Álvarez
El escenario haitiano para celebrar elecciones el próximo 13 de diciembre luce cada vez más oscuro. Mientras la violencia continúa sembrando muerte y las pandillas mantienen amplias zonas bajo su control, el proceso de inscripción de candidatos ha sido pospuesto, aumentando las dudas sobre si Haití estará realmente en condiciones de acudir a las urnas.
El Consejo Electoral Provisional, responsable de organizar el certamen, parece avanzar un día y retroceder otro, sin ofrecer hasta ahora una señal definitiva que despeje la incertidumbre.
Mientras el calendario electoral se mueve entre anuncios, retrasos y dudas, la violencia continúa su ruta de sangre.
La ONU ha reportado unas 5,700 personas muertas durante este año como consecuencia de la violencia, una cifra que retrata la magnitud de la tragedia haitiana.
Y mientras tanto, quienes fueron enviados a ayudar a recuperar el control territorial y garantizar las condiciones de seguridad para los comicios han tenido resultados limitados frente al poder de las organizaciones criminales.
La pregunta es inevitable: ¿Cómo se pueden organizar elecciones limpias y libres en un país donde las pandillas todavía controlan territorios y mantienen a millones de personas bajo amenaza?
¿Habrá presidente en diciembre?
Pese al panorama sombrío, en círculos políticos y diplomáticos persiste la versión de que Haití tendrá un nuevo presidente antes de que termine el año. Algo que, visto el caos que vive el país, parece tan imposible que hasta quienes lo anuncian parecen no creérselo.
Pero entre esa posibilidad y una elección realmente libre existe un abismo.
Porque una cosa es colocar urnas y otra muy distinta es garantizar que los ciudadanos puedan llegar a ellas sin miedo, que los candidatos puedan hacer campaña y que los resultados sean respetados.
Haití mira hacia Washington
Analistas y expertos consideran que el futuro político de Haití podría estar estrechamente relacionado con el resultado de las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
Washington tiene intereses estratégicos, económicos y de seguridad en el Caribe, y Haití constituye uno de los principales focos de inestabilidad de la región.
De ahí que en algunos sectores circule la hipótesis de que una eventual nueva administración estadounidense podría ejercer una influencia decisiva sobre la escogencia del próximo gobernante haitiano.
En determinados círculos económicos y políticos también se comenta la posibilidad de que gane espacio la idea de colocar al frente de Haití a un gobernante de mano dura, capaz de desmontar el poder de las pandillas y restablecer el orden.
Haití, entre las urnas y el caos
Pero la gran pregunta sigue sin respuesta:
¿Puede Haití celebrar elecciones democráticas mientras las armas continúan imponiendo su ley?
El calendario electoral avanza.
Las pandillas también.
Y entre ambos extremos se encuentra un pueblo que lleva años esperando seguridad, estabilidad y un Gobierno capaz de recuperar el control de su territorio.
Haití necesita elecciones, sí. Pero antes necesita condiciones mínimas para que esas elecciones no sean simplemente una nueva puesta en escena en medio del caos.



